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La Junta planta cara al Gobierno y exige una liquidación justa del sistema de financiación de 2023

Castilla y León reclama transparencia y equidad frente a los retrasos y el trato desigual del Ejecutivo de Sánchez.

El presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, a su llegada a Moncloa para reunirse con Pedro Sánchez.

El presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, a su llegada a Moncloa para reunirse con Pedro Sánchez.Alejandro Martínez Vélez / Europa Press

Luis Sordo
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La Junta de Castilla y León ha dado un paso al frente en defensa de sus intereses financieros. El Consejo de Gobierno ha autorizado este jueves al consejero de Economía y Hacienda a presentar un requerimiento formal al Gobierno de España para que aclare y cuantifique la liquidación del Sistema de Financiación Autonómica correspondiente a 2023, un cálculo que, según fuentes del Ejecutivo autonómico, afecta directamente a la calidad de los servicios públicos que reciben los ciudadanos.

La decisión se adopta “en cumplimiento del principio de lealtad institucional”, aunque desde la Junta se interpreta también como una respuesta a la falta de diálogo y transparencia del Ministerio de Hacienda, que continúa sin abordar la reforma del sistema de financiación autonómica prometida hace ya años.

En concreto, Castilla y León reclama al Gobierno 315 millones de euros correspondientes a la financiación de 2023, una cifra que la Junta considera imprescindible para compensar los gastos imprevistos asumidos por la Comunidad como consecuencia de políticas y normativas impuestas desde el Estado. El portavoz autonómico ha apelado al principio de lealtad institucional y ha advertido que “no todo vale en la relación entre administraciones”, en referencia al conocido “yo invito y tú pagas” que, según la Junta, se ha convertido en la práctica habitual del Gobierno de Pedro Sánchez a la hora de trasladar costes a las comunidades sin garantizar la financiación correspondiente.

Castilla y León, la comunidad olvidada

El Gobierno autonómico denuncia que esta indefinición y opacidad en las cuentas del Estado perjudica especialmente a comunidades como Castilla y León, con gran extensión territorial, baja densidad de población y mayores costes para garantizar servicios básicos como la sanidad o la educación en zonas rurales.

Fuentes de la Consejería de Economía y Hacienda subrayan que el requerimiento tiene como objetivo “defender los intereses generales de Castilla y León y exigir el cumplimiento efectivo del principio de equidad entre territorios”, ante lo que consideran una gestión centralista y politizada del sistema de financiación.

Este paso, advierten desde la Junta, no agota las vías de reclamación, sino que constituye un primer movimiento formal para exigir al Gobierno una liquidación justa y transparente. De no producirse avances, la Comunidad podría recurrir a acciones legales o institucionales adicionales.

El requerimiento llega en un contexto de creciente malestar entre las comunidades no gobernadas por el PSOE, que denuncian trato preferencial hacia territorios afines al Ejecutivo de Pedro Sánchez, como Cataluña o la Comunidad Valenciana, mientras otras regiones siguen sin obtener compensaciones ni actualizaciones de fondos que permitan sostener sus servicios públicos.

Desde Valladolid, el mensaje es claro: Castilla y León no permanecerá pasiva ante un modelo que castiga a las autonomías cumplidoras y rurales. La Junta reclama que el Gobierno deje de utilizar la financiación autonómica como herramienta política y cumpla con su obligación de garantizar una distribución equitativa de los recursos públicos.

En palabras de un alto cargo autonómico, “no se puede hablar de cohesión territorial mientras el Gobierno trata de manera desigual a los españoles según el color político de su comunidad”.

Con este requerimiento, Castilla y León marca distancias con el Gobierno central y se suma al bloque de regiones que reclaman rigor, igualdad y respeto institucional frente a una política financiera cada vez más condicionada por los intereses partidistas de Moncloa.

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