Mañueco reivindica un año récord para Castilla y León y apela a la concordia frente a la polarización de Sánchez
El presidente autonómico despide 2025 remarcando la fortaleza económica, el liderazgo en servicios públicos y una estabilidad política que se ha traducido en mejoras reales para las personas que viven en la Comunidad.

El presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, durante su mensaje de Año Nuevo.
Castilla y León cierra un año que Alfonso Fernández Mañueco resume en tres palabras: crecimiento, consolidación y estabilidad. Todo ello ha permitido a la Comunidad avanzar con paso firme en un contexto nacional marcado por la incertidumbre. Ese ha sido el mensaje que ha querido trasladar el presidente de la Junta en su discurso de Año Nuevo, pronunciado desde el Museo de la Evolución Humana de Burgos.
Coincidiendo con el decimoquinto aniversario del museo y con los 25 años del reconocimiento de Atapuerca como Patrimonio de la Humanidad, Mañueco ha apelado a la “continuidad, la memoria y la responsabilidad con el futuro”, valores que, a su juicio, definen también el momento que vive Castilla y León.
El presidente autonómico ha hecho balance de un 2025 que deja cifras históricas de empleo (con más personas trabajando que nunca en la Comunidad) y una economía en crecimiento sostenido, apoyada en una política fiscal que ha situado a Castilla y León con los impuestos más bajos de su historia. Un contexto que, según ha subrayado, no es fruto de la casualidad, sino de una gestión basada en la estabilidad y la eficacia.
Junto a los datos económicos, Mañueco ha puesto el acento en el refuerzo de los servicios públicos, uno de los pilares del proyecto del Gobierno autonómico. Castilla y León mantiene su liderazgo en educación, servicios sociales y atención a la dependencia, y ocupa la segunda posición en sanidad, consolidando un modelo que prioriza la igualdad de oportunidades y la protección de quienes más lo necesitan.
“El esfuerzo ha sido de todos”, ha afirmado el presidente, destacando el papel de la sociedad castellana y leonesa y la acción de un Ejecutivo centrado en mejorar la vida cotidiana de las personas. En ese marco, ha recordado algunas de las medidas más reconocibles del año, como la educación gratuita de 0 a 16 años, la tarjeta Buscyl que garantiza el transporte público gratuito o el mayor impulso a la vivienda pública desarrollado en la Comunidad.
Las políticas de apoyo al autoempleo, al emprendimiento, al medio rural y al sector agrario también han formado parte de un balance que ha querido poner rostro humano a las decisiones políticas, con oportunidades que llegan a todo el territorio y refuerzan la cohesión social.
Frente a la trinchera y la división, concordia y sentido de Estado
Mirando ya a 2026, Mañueco ha apelado a seguir creciendo, atraer talento, crear empleo y reforzar las oportunidades para los jóvenes, el cuidado de las personas mayores y el bienestar de las familias. Un año que estará marcado por la celebración de elecciones autonómicas y que, según señaló, debe afrontarse con serenidad, altura de miras y responsabilidad.
Frente al “estruendo del día a día, la trinchera y la división”, el presidente defendió la necesidad de no perder de vista lo esencial y ha recordado que Castilla y León tiene un papel que cumplir: aportar a España estabilidad, sentido de Estado y vocación de concordia, como ha hecho tantas veces a lo largo de su historia.