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Mañueco se desmarca de Vox: “Nada de sillones” y reproche por “abandonar” el Gobierno a mitad de legislatura
El líder del PP en Castilla y León aspira a gobernar en solitario, reivindica “estabilidad” y cuestiona la capacidad de Vox para asumir responsabilidades tras su salida del Ejecutivo autonómico.

El presidente del PP de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, durante un desayuno informativo organizado por La Razón,
Alfonso Fernández Mañueco marca distancias con Vox y lo hace en un terreno que sabe rentable en campaña: el de la “responsabilidad” y la “estabilidad”. El presidente del Partido Popular en Castilla y León ha rechazado de plano cualquier “reparto de sillones” tras las elecciones y ha puesto en duda la fiabilidad de sus exsocios por haber salido del Ejecutivo autonómico en la anterior legislatura, un gesto que, a su juicio, retrata un balance de gestión “escaso”.
El mensaje, lanzado durante un coloquio organizado por La Razón, no es casual: Mañueco quiere presentarse como el candidato que ofrece un “proyecto” frente a lo que describe como política de cargos. “No se trata de un reparto de sillones”, vino a subrayar, sino de “sentarse a construir un proyecto político para Castilla y León”, con “las personas en el centro” y el compromiso de aguantar el tirón “toda la legislatura”.
“Nosotros tenemos balance; ellos, escaso”
El presidente autonómico reforzó la idea de que el debate no va solo de pactos, sino de “hechos”. En su planteamiento, el Partido Popular debe poner encima de la mesa su gestión y, al mismo tiempo, exigir cuentas a quienes ya han pasado por el Consejo de Gobierno. “Nosotros tenemos un balance; Vox, en Castilla y León, lo tiene escaso al haber salido del Gobierno a mitad de legislatura”, insistió.
Mañueco recordó que Vox asumió consejerías con competencias relevantes y cargó contra el desempeño de esas áreas, al asegurar que sus políticas “fueron un fracaso”. Pero el reproche principal no fue técnico, sino político: el “abandono” cuando aparecieron dificultades. “Gestionar es entrar en el Gobierno y responder cuando vienen mal dadas”, remató, elevando el listón de la “responsabilidad” como argumento central para justificar su apuesta por gobernar en solitario.
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Relación “correcta” con Pollán… pero sin expectativas
Pese al choque, Mañueco evitó cerrar del todo la puerta al respeto institucional. Reconoció una relación “correcta” con Carlos Pollán durante su etapa como presidente de las Cortes, aunque aseguró desconocer “qué va a ofrecer” ahora como candidato, por lo que optó por mostrarse “respetuoso”.
La fotografía que busca el dirigente popular es clara: una campaña centrada en “hablar del Partido Popular”, en contraponer balances y en vender un plan de futuro con mensajes dirigidos a perfiles amplios —familias y mayores, especialmente—, sin quedar atrapado en el marco de la coalición.
Ayuso, Rueda y una campaña “para mucha gente”
El líder autonómico también dejó pistas sobre la maquinaria electoral que activará en las próximas semanas. Preguntado por si contará con Isabel Díaz Ayuso para frenar el auge de Vox, respondió que sí: apeló a sus raíces abulenses y recordó que ya participó en la campaña de hace cuatro años.
Pero no será la única. Mañueco avanzó que también se apoyará en otros presidentes autonómicos, como Alfonso Rueda, además de alcaldes y cargos territoriales, en una agenda que describió con una cifra de vértigo: “2.248 mítines dan para mucha gente”.
En ese despliegue tendrá un papel protagonista el líder nacional del PP, Alberto Núñez Feijóo, a quien Mañueco definió como un “peso” en la campaña: un refuerzo para proyectar el mensaje de “gobierno estable” y de “centralidad” del PP frente a un Vox al que acusa de haber dejado el proyecto a medias.
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El objetivo: gobernar solo y blindar la estabilidad
En el fondo, el planteamiento de Mañueco se resume en un objetivo: pedir el voto para evitar depender de nadie. Con el recuerdo de la ruptura aún presente, el presidente autonómico intenta convertir una crisis de legislatura en munición electoral: si Vox “se fue” cuando tocaba gestionar, viene a decir, no está para “asumir responsabilidades”.
La campaña, por tanto, se dibuja como una pugna por el relato: Mañueco se presenta como “gestión y estabilidad”; Vox, como un socio que —según él— entró al Gobierno, pero no supo sostenerlo cuando llegaron los problemas. Y en medio, un electorado al que el candidato popular quiere convencer de que, esta vez, el camino pasa por una mayoría suficiente para gobernar en solitario.