Mañueco saca pecho frente a la izquierda con el músculo tecnológico de Castilla y León: 6% del empleo y más inversión para retener talento
El presidente de la Junta reivindica los avances de la Comunidad en innovación, anuncia un 15% más de inversión y deja en evidencia a una izquierda instalada en el derrotismo y el viejo discurso subvencionado.

El presidente de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, durante la inauguración del 'Salamanca Tech Summit'.
Mientras la izquierda sigue empeñada en vender una imagen gris, subsidiada y resignada de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, ha aprovechado la inauguración del 'Salamanca Tech Summit' para exhibir el crecimiento del sector tecnológico en la Comunidad, que ya genera cerca del 6% del empleo total, y para lanzar un mensaje claro: Castilla y León no está condenada a ser tierra de paso, sino que puede ser una potencia en innovación, empleo cualificado y atracción de talento.
Frente al discurso plomizo del “no se puede”, Mañueco defendió una Comunidad que mira de frente al futuro y que está dispuesta a competir en los sectores más punteros. No con pancartas ni con propaganda ideológica, sino con inversión, colaboración institucional y apoyo a las empresas. De hecho, el jefe del Ejecutivo autonómico anunció que la Junta contempla incrementar un 15% las inversiones en programas de innovación y tecnología en todos los sectores económicos y también en los servicios públicos.
Datos que desmontan el relato de la izquierda
No fue un discurso vacío. Mañueco puso sobre la mesa cifras que desarman el argumentario de una oposición que lleva años instalada en el lamento crónico. Entre 2018 y 2025, Castilla y León ha sido la primera comunidad autónoma de España en progreso en el Índice Regional de Innovación Europea. También lidera el gasto empresarial en innovación sobre la cifra de negocios, según el INE, y se sitúa en el Top 5 nacional en gasto interno en I+D sobre el PIB.
Es decir, mientras algunos siguen usando Castilla y León como decorado para su catastrofismo político, la Comunidad avanza, mejora indicadores y gana posiciones en el terreno que marca el futuro económico de Europa. Y eso no ocurre por casualidad. Ocurre cuando hay una estrategia, estabilidad y un Gobierno que entiende que la competitividad no se construye con consignas, sino creando un entorno favorable para innovar, invertir y contratar.
Empleo de calidad frente al populismo de siempre
Mañueco fue un paso más allá y fijó un objetivo ambicioso: crear 2.000 empleos más al año en el ámbito tecnológico. Un planteamiento que enlaza directamente con una de las grandes preocupaciones de Castilla y León: evitar que los jóvenes mejor formados tengan que marcharse para encontrar oportunidades.
Ahí es donde más chirría el discurso de la izquierda. Porque quienes presumen de defender a los jóvenes son los mismos que desprecian o minimizan cualquier avance real que permita generar empleo especializado y bien pagado. Para algunos, parece que la empresa siempre estorba, la innovación siempre llega tarde y la colaboración público-privada siempre despierta sospechas. Para Mañueco, en cambio, esa colaboración es precisamente la clave para convertir el talento en futuro y la formación en oportunidades concretas.
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Uno de los anuncios más relevantes fue el impulso al nuevo distrito tecnológico empresarial de Salamanca, un proyecto respaldado por la Junta, el Ayuntamiento y la Universidad de Salamanca. La iniciativa está llamada a convertirse en un gran espacio urbano con instalaciones punteras para acoger actividades ligadas a la ciencia, la investigación y la tecnología.
La idea es tan sencilla como poderosa: crear un ecosistema real donde se conecten universidad, empresa, emprendimiento e innovación. Justo lo contrario de la fórmula de la izquierda, demasiado acostumbrada a inflar estructuras burocráticas y a demonizar al sector privado mientras habla de modernización.
Este proyecto se suma, además, a una estrategia más amplia que ya ha dado pasos concretos con actuaciones como ABIOINNOVA, el Espacio de Innovación Tecnológica, el Centro Tormes Plus o el Puerto Seco de Salamanca. Es decir, no se trata de una ocurrencia de última hora ni de un titular hueco, sino de una línea de trabajo sostenida en el tiempo.
Educación y talento: la gran baza de la Comunidad
Mañueco también puso el foco en otro de los puntos fuertes de Castilla y León: su capacidad para formar talento. La Comunidad cuenta con el que definió como el mejor sistema educativo de España y uno de los diez mejores del mundo, y además ocupa posiciones destacadas en atracción de estudiantes universitarios y en retención de talento, según la Fundación Cotec.
Ese capital humano es, probablemente, el mejor activo de Castilla y León. Y lo que viene a decir Mañueco es que ya no basta con formar bien: ahora toca ofrecer un ecosistema económico capaz de absorber ese talento y hacerlo prosperar aquí. En casa. En una Comunidad que durante demasiado tiempo ha tenido que escuchar sermones de inferioridad por parte de una izquierda más cómoda en la queja que en la gestión.
Una respuesta política con hechos
El mensaje de fondo del presidente de la Junta fue también político. Frente a quienes presentan a Castilla y León como una tierra sin pulso y sin horizonte, Mañueco reivindica una Comunidad que crece en innovación, crea empleo tecnológico y se atreve a competir en sectores de alto valor añadido.
Y eso, guste o no a la izquierda, desmonta muchos de sus mantras. Porque cuando hay resultados, inversión y estrategia, el relato victimista se cae. Castilla y León no necesita más dogmas ni más paternalismo ideológico. Necesita seguir abriendo camino, atraer empresas, cuidar a sus universidades y convertir su talento en riqueza. Y ahí, al menos de momento, Mañueco está marcando la pauta.