La Guardia Civil destapa en Palencia una red internacional de estafas con criptomonedas y recupera el rastro de 1,2 millones

La operación ‘Jecay’, desarrollada por la Guardia Civil de Palencia, ha permitido desarticular una estructura internacional dedicada a estafar mediante falsas inversiones en criptomonedas. Seis personas están siendo investigadas y pesan sobre ellas órdenes internacionales de busca, captura y detención. El dinero llegó a pasar por ocho jurisdicciones y los agentes siguieron más de 5.600 transferencias para llegar hasta el destino final de los fondos.

Sen junto a responsables de la Guardia Civil en Palencia.Suddelagación de Gobierno de Palencia.

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La Guardia Civil de Palencia ha culminado una de las investigaciones más complejas de los últimos años contra el cibercrimen financiero. La operación ‘Jecay’, llevada a cabo por la EDITE de la Unidad Orgánica de Policía Judicial de Palencia, ha permitido esclarecer once delitos de estafa, blanqueo de capitales, falsedad documental y pertenencia e integración en organización criminal, además de incautar 1,2 millones de euros.

La investigación comenzó el año pasado después de que una víctima denunciara haber perdido cerca de 278.000 euros tras invertir en una supuesta plataforma de criptomonedas. Lo que parecía una inversión financiera terminó revelando la existencia de una estructura criminal internacional especializada en engañar a sus víctimas y posteriormente ocultar el dinero obtenido.

El delegado del Gobierno, Nicanor Sen, ha explicado que la operación tiene un alcance internacional, con actuaciones que afectan a ocho espacios jurisdiccionales: España, Francia, Reino Unido, Hong Kong, Ucrania, Seychelles, China y Singapur. Este último país habría sido el destino final del dinero.

Una plataforma de inversión que nunca existió

Los investigadores han podido reconstruir el método utilizado por la organización. Las víctimas eran captadas mediante agresivas campañas publicitarias en televisión e internet en las que se prometían rentabilidades elevadas con un supuesto riesgo muy reducido.

Después entraban en contacto con falsos asesores financieros que utilizaban técnicas de ingeniería social para ganarse su confianza. Los delincuentes se presentaban como profesionales altamente cualificados y hacían creer a los afectados que estaban invirtiendo en un producto financiero real.

Pero no existía ningún producto ni ningún asesor.

"La plataforma es ficticia", ha señalado Nicanor Sen, que ha explicado que los delincuentes utilizaban un auténtico "guión de manipulación" para conseguir que las víctimas confiaran en ellos y fueran aumentando progresivamente las cantidades invertidas.

En algunos casos, los estafadores convencían además a las víctimas para instalar programas informáticos que les permitían tomar el control remoto de sus dispositivos, facilitando así el acceso a sus cuentas y el vaciado de sus fondos.

El complejo rastro de las criptomonedas

Uno de los principales retos para los investigadores fue seguir el recorrido del dinero. La organización había diseñado un entramado destinado a fragmentar y ocultar los fondos.

Las propias víctimas abrían las cuentas en plataformas de intercambio de criptomonedas a su nombre y transferían directamente allí el dinero. De esta manera, los delincuentes no aparecían inicialmente vinculados a las operaciones.

A partir de ese momento comenzaba el proceso de dispersión. Los fondos eran enviados mediante sucesivas transferencias a decenas de direcciones sin titular conocido y se mezclaban con dinero procedente de otras víctimas, presumiblemente de distintos países.

Los investigadores consiguieron seguir 5.650 transferencias entre diferentes redes y divisas hasta encontrar un punto de convergencia que resultó decisivo para la investigación.

El rastro conducía a una única plataforma y a una única cuenta vinculada a una sociedad mercantil radicada en un archipiélago del Índico, con sede efectiva en Asia Oriental y trabajadores que operaban íntegramente en remoto.

Una cuenta sin lógica financiera

El análisis de esa cuenta permitió a los agentes detectar un comportamiento especialmente llamativo: el dinero entraba y salía en cuestión de segundos, sin que existiera una finalidad económica aparente.

Según los investigadores, el comportamiento de la cuenta carecía por completo de lógica financiera y era compatible con una estructura destinada a mover y ocultar los fondos procedentes de las estafas.

Finalmente, los investigadores determinaron que la cuenta estaba vinculada a una empresa ficticia con sede en Hong Kong y registrada en Seychelles, que habría actuado como uno de los puntos finales del entramado.

La investigación ha permitido identificar a seis personas, sobre las que pesan órdenes internacionales de busca, captura y detención.

Una investigación con dimensión internacional

El teniente coronel jefe de la Comandancia de Palencia, Luis Manuel Lombardero, y el capitán jefe de la Unidad Orgánica de Policía Judicial, Pedro Luis Lorenzo, han detallado durante la presentación de la operación las dificultades que ha supuesto reconstruir el recorrido de los fondos.

El análisis cronológico de las operaciones y la identificación de patrones permitió a los agentes aislar una línea de investigación viable pese a que el dinero había sido dividido, mezclado y enviado a través de múltiples redes y divisas.

El resultado ha sido la desarticulación de una estructura de blanqueo vinculada a una red criminal internacional dedicada a las estafas masivas mediante falsas inversiones en criptomonedas.

Nicanor Sen ha destacado que la operación demuestra que, pese a la creciente complejidad del cibercrimen, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad disponen de capacidades para seguir el rastro de este tipo de delitos incluso cuando los delincuentes utilizan entramados internacionales y criptomonedas para intentar ocultar el origen de los fondos.

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La operación ‘Jecay’ deja así al descubierto el funcionamiento de un fraude cada vez más sofisticado: publicidad aparentemente legítima, falsos asesores, ingeniería social, acceso remoto a dispositivos, criptomonedas y una compleja cadena internacional de movimientos de dinero diseñada para que las víctimas pierdan el control de sus ahorros mientras los responsables intentan hacer desaparecer cualquier rastro financiero.