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Castilla y León da el salto internacional para defender la caza y prepara nuevas medidas para facilitarla

La Comunidad se incorpora al Consejo Internacional para la Conservación de la Caza y la Fauna Silvestre (CIC) junto a Aragón y Extremadura y reivindica ante Europa un modelo que ocupa más del 88% del territorio autonómico. La Junta anuncia además cambios como el precinto digital voluntario y el uso de visores térmicos nocturnos en determinadas modalidades de caza mayor.

El consejero de Agricultura, Ganadería, Medio Rural y Política Ambiental de la Junta de CyL, Joaquín Antonio Pino, durante la reunión del Consejo Internacional para la Conservación de la Caza y la Fauna Silvestre

El consejero de Agricultura, Ganadería, Medio Rural y Política Ambiental de la Junta de CyL, Joaquín Antonio Pino, durante la reunión del Consejo Internacional para la Conservación de la Caza y la Fauna SilvestreJunta de Castilla y León.

David González
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Castilla y León quiere que su modelo de gestión cinegética tenga voz propia más allá de sus fronteras. La Junta ha formalizado, junto a Aragón y Extremadura, su incorporación al Consejo Internacional para la Conservación de la Caza y la Fauna Silvestre (CIC), un organismo consultivo internacional desde el que pretende defender el papel de la caza regulada como herramienta de conservación, gestión del territorio y desarrollo rural.

La incorporación se ha escenificado durante la reunión del Comité Ejecutivo del CIC celebrada en el Monasterio de San Pelayo, en Cevico Navero (Palencia), donde el consejero de Agricultura, Ganadería, Medio Rural y Política Ambiental, Joaquín Antonio Pino, ha participado en las sesiones de trabajo junto al director general de Caza, Pesca y del Medio Rural, Ignacio de la Fuente.

El objetivo de la Junta es claro: dar mayor visibilidad internacional al modelo cinegético de Castilla y León, participar en foros técnicos y trasladar a las instituciones europeas sus argumentos en defensa de una actividad que considera compatible con la conservación de la fauna y la protección del medio rural.

Un modelo que se extiende por el 88% de Castilla y León

La dimensión de la actividad cinegética explica el interés de la Junta por reforzar su presencia en organismos internacionales. La caza se desarrolla en más del 88% de la superficie de Castilla y León, a través de aproximadamente 5.500 cotos y diez Reservas Regionales de Caza.

Estas cifras sitúan a la Comunidad entre los grandes territorios cinegéticos de Europa y convierten a la actividad en un elemento con un importante impacto económico en numerosas zonas rurales.

La Junta destaca su contribución al mantenimiento del empleo y a la actividad de alojamientos, establecimientos hosteleros, empresas de servicios y profesionales vinculados al territorio.

Durante la reunión del CIC, Pino ha defendido precisamente este modelo como un "ejemplo de compatibilidad entre conservación, gestión activa del territorio, actividad económica y desarrollo rural".

La Junta quiere reforzar las Reservas Regionales de Caza

El Ejecutivo autonómico pretende que las Reservas Regionales tengan un papel todavía mayor dentro de su política cinegética. Según ha explicado el consejero, estas reservas constituyen un modelo público que permite ordenar los aprovechamientos, realizar un seguimiento técnico de las poblaciones y compatibilizar la conservación de la fauna con la generación de actividad económica en las zonas rurales.

La estrategia de la Junta no se limita, sin embargo, a la gestión de los terrenos cinegéticos. La Consejería también pretende mejorar la percepción social de la caza y poner el foco en el trabajo que realizan durante todo el año cazadores, guardas, gestores, titulares de cotos y propietarios.

Precinto digital voluntario y visores térmicos

En paralelo a su nueva proyección internacional, la Junta ha comenzado a introducir cambios para facilitar la actividad cinegética. Entre las primeras medidas anunciadas figura la modificación del sistema de precinto digital, que pasará a tener carácter voluntario.

También se ha autorizado el empleo de visores térmicos nocturnos en modalidades de caza mayor, una herramienta que el Gobierno autonómico considera útil para mejorar la gestión.

Pino sostiene que la regulación debe garantizar tanto la conservación de la fauna como el cumplimiento de la legislación, pero considera necesario evitar cargas administrativas innecesarias y dotar al sector de mayor seguridad jurídica.

"Reducir cargas innecesarias, aportar seguridad jurídica y ofrecer herramientas útiles al sector" es, según la Junta, el propósito de estas modificaciones.

Castilla y León quiere llevar su modelo a Europa

La incorporación al CIC supone para Castilla y León un nuevo escenario para defender sus posiciones en los debates internacionales sobre gestión de fauna y actividad cinegética. La institución, que es la única asociación cinegética aceptada como observador en Naciones Unidas, trabaja además con organismos multilaterales como la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

La Junta pretende aprovechar esta plataforma para defender el aprovechamiento sostenible de la fauna silvestre y reivindicar el papel de la caza regulada como instrumento de gestión de poblaciones, conservación y desarrollo del medio rural.

Para ello, la Consejería asegura que mantendrá una interlocución permanente con federaciones, organizaciones cinegéticas, titulares de cotos, propietarios y profesionales del sector.

El mensaje del Ejecutivo autonómico queda resumido en una frase del propio Pino: "Castilla y León defenderá la caza con argumentos, conocimiento y decisiones concretas". Una estrategia con la que la Comunidad busca que su modelo cinegético gane peso dentro y fuera de España y que la actividad siga siendo, a juicio de la Junta, una herramienta para mantener población, empleo y actividad económica en los pueblos.

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