El sectarismo del Gobierno: Puente inaugura una autovía en Valladolid y no invita a nadie del PP
Ni alcaldes de la zona, ni la Junta de Castilla y León ni la Diputación de Valladolid fueron invitados al acto de apertura de la A-11: el ministro convirtió un hito institucional en un mitin socialista y luego acusó de “deslealtad” a quienes no habían sido llamados
El ministro de Transportes, Óscar Puente, durante la puesta en servicio de un nuevo tramo de la autovía del Duero A-11 24/8/2026
El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, acaba de inaugurar dos nuevos tramos de la Autovía del Duero (A-11) entre Tudela de Duero y Quintanilla de Arriba (provincia de Valladolid). Se pusieron en servicio 25,5 kilómetros en sentido hacia Peñafiel/Soria y 30,7 kilómetros en sentido Valladolid, tras una inversión de 264 millones de euros. El acto se celebró en el entorno de Valbuena de Duero (kilómetro 164,5), junto al Viaducto del Páramo y el Monasterio de Santa María de Valbuena.
Lo que debería haber sido una celebración institucional de una infraestructura largamente demandada se transformó, según denuncian el PP y el Gobierno de Castilla y León, en un acto de partido. No acudió ningún representante de la Junta (gobernada por PP y Vox), de la Diputación de Valladolid ni de los ayuntamientos del entorno. Puente sí contó con la presencia del delegado del Gobierno, Nicanor Sen, el subdelegado Jacinto Canales y el secretario general del PSOE de Castilla y León, Carlos Martínez (exalcalde de Soria).
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El presidente de la Junta, Alfonso Fernández Mañueco, reaccionó con dureza: “Nos acusa de no acudir a la apertura cuando ni siquiera nos ha invitado. Puente falta a la verdad y no respeta a las instituciones de Castilla y León”. La Junta insistió en que no recibió invitación alguna ni fue informada oficialmente con antelación. La diputada nacional del PP Mercedes Cantalapiedra lo calificó de “sectarismo” y “acto de partido pagado con el dinero de todos los españoles”, al señalar que el ministro “sí ha querido invitar” al dirigente socialista y ha dejado fuera a las instituciones del territorio.
Puente, por su parte, criticó las “presencias y las ausencias” y habló de “deslealtad institucional” que, según él, sufre especialmente su ministerio en Castilla y León. Llegó a preguntarse “hasta qué punto hemos llegado para que la apertura de una autovía pueda ser una mala noticia en función de quién la inaugura”. Sin embargo, las instituciones ausentes sostienen que la exclusión fue deliberada: no hubo convite formal a quienes no gobiernan bajo las siglas del PSOE.
El ministro de Transportes, Óscar Puente (c), durante la puesta en servicio de un nuevo tramo de la autovía del Duero A-11 24/8/2026
La apertura es parcial. Falta por completar el viaducto sobre el Duero que permitirá la conexión plena hacia Quintanilla de Arriba (previsto para finales de 2026), por lo que se mantienen desvíos provisionales por carreteras autonómicas y provinciales, limitados a vehículos ligeros. La plataforma A-11 Pasos había convocado protestas por los retrasos acumulados y la apertura incompleta.
Puente anunció que a principios de 2027 se alcanzarán los 90 kilómetros abiertos de la A-11 y que a finales de 2026 se superarán los 80. La infraestructura, que sustituye tramos de la accidentada N-122, es una demanda histórica de vertebración del territorio entre Valladolid, Burgos, Soria y Zamora. Pero el modo en que se ha gestionado el acto de inauguración ha reabierto el debate sobre el sectarismo institucional del Gobierno central cuando las administraciones del territorio no son del mismo color político.