Jordi González, despedido de TVE: ataca y culpa a Anne Igartiburu y vuelve a Mediaset

El presentador catalán ha salido de la UCI con ganas de ajustar cuentas y ha hecho unas sorprendentes declaraciones contra el programa al que no va a regresar 

Anne Igartiburu y Jordi González, en enero de 2024.GTRES

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La televisión española acaba de presenciar uno de esos regresos que merecen el calificativo de milagro. Jordi González no ha vuelto a las pantallas: ha resucitado. Tres semanas en coma inducido, dos meses entubado en la UCI luchando contra una bronconeumonía, tal y como avanzaba ESdiario, que él mismo compara con "la que se llevó al Papa", y un pronóstico médico que rozó el fatalismo no han conseguido acallar la voz más incisiva de nuestra parrilla. El ya ex presentador  de TVE regresa con un mensaje claro grabado a fuego: ahora juega sin miedo.

Mientras las redes sociales especulaban sobre su ausencia -¿retiro voluntario?, ¿vacaciones prolongadas?, ¿tal vez una crisis creativa?-, Jordi libraba en silencio la batalla más dura de su vida. Una neumonía bilateral con complicaciones severas que requirió traqueotomía -la visible cicatriz en su cuello delata el procedimiento-, un fallo multiorgánico en el peor momento de su ingreso y una rehabilitación maratoniana para recuperar movilidad y tono muscular conforman el cuadro clínico que estuvo a punto de truncar su carrera.

"Cuando desperté del coma, no reconocía mi propio cuerpo", confesaría después en una emotiva intervención en TardeAR de Telecinco. Pero ni siquiera la convalecencia más dura ha conseguido suavizar su legendaria lengua viperina.

Su primera decisión al recuperar el control de su vida ha sido romper puentes con TVE de la forma más contundente. Fuentes cercanas al presentador confirman que su salida de D Corazón fue tan abrupta como sintomática. "No soportaba el 'corazón blanco' que imponía Igartiburu", asegura un testigo directo de los hechos. El choque creativo fue constante: mientras él reclamaba una edición más cruda y directa, ella priorizaba un tono aséptico y contenido. "Los guiones parecían escritos por funcionarios", llegó a soltar Jordi en círculos privados, dejando clara su frustración.

El detalle más revelador de esta ruptura es que nunca hubo reunión de despedida. Mientras TVE esperaba su reincorporación tras la baja médica, Jordi ya negociaba en secreto su vuelta a Mediaset España. Su fichaje por TardeAR, confirmado en una llamada sorpresa el pasado 9 de junio, es solo el aperitivo de lo que viene. El presentador prepara un formato sin red donde promete recuperar el "periodismo del bisturí" que le hizo famoso, enterrar lo "políticamente correcto" -"la tele ahora es un jardín de infancia", asegura- y dirigir por primera vez desde 2018 -"sin jefes que me corten las alas"-.

La gran incógnita ahora es si su cuerpo, aún en recuperación, podrá aguantar el ritmo frenético que siempre ha impuesto a sus programas. Las mismas fuentes médicas que lo dieron por perdido en abril advierten: "Lleva un marcapasos pulmonar camuflado". Pero él, fiel a su estilo, lo convierte en chanza: "Tengo más cables que un estudio de televisión".

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Lo que está claro es que el Jordi González que ha vuelto no es el mismo que se fue. La mirada cercana a la muerte le ha dado una perspectiva nueva, pero no ha mermado ni un ápice su capacidad para revolucionar la televisión. Su regreso promete ser todo menos discreto.