Leonor, en serios apuros: la Armada investiga filtraciones que dañan a la Princesa
La heredera está en el ojo del huracán tras embarcar en el Blas de Lezo. Sus nuevos compañeros no son muy discretos y han trascendido detalles y críticas a la hija de los Reyes.

La Princesa Leonor en el buque de guerra Blas de Lezo.
No es la primera vez que la Princesa Leonor sube a bordo de un buque militar, pero sí es la primera vez que lo hace en medio de un rumor que navega más rápido que la fragata que la transporta. Su embarque en la Blas de Lezo, en plena operación en el Mediterráneo, debía ser el broche práctico a su segundo año de formación militar. Sin embargo, lo que debía ser una etapa exigente y discreta se ha convertido en un torbellino de filtraciones y malestar institucional.
Según ha podido confirmar ESdiario, tras la publicación de informaciones que revelan supuestas quejas internas sobre la actitud y desempeño de la heredera, la Armada ha abierto un expediente informativo para determinar de dónde han partido esas filtraciones. El objetivo es claro: identificar a los responsables entre los guardiamarinas y, de confirmarse su implicación, aplicar sanciones inmediatas. Porque si algo había caracterizado hasta ahora el paso de Leonor por Zaragoza, Marín o el Juan Sebastián Elcano, era la lealtad férrea de sus compañeros, incluso en los momentos más duros.
Y duros los ha habido. Su travesía anterior en el Elcano no fue precisamente idílica. La princesa sufrió cinetosis severa, el clásico mal de mar, lo que le impidió cumplir muchas de las tareas asignadas. Aun así, desde La Zarzuela se insistía en que se la tratara como a una más: sin excepciones, sin privilegios, sin ventajas por su título. Ese era el contrato moral con la institución. Y durante meses, lo fue.
Una grieta en el relato oficial
Pero algo ha cambiado. La presencia de Leonor en la Blas de Lezo, integrada en el grupo Dédalo, no solo debía ser una experiencia formativa, sino también una prueba de fuego simbólica: afrontar tareas reales en una misión internacional de seguridad marítima. Condiciones duras, camarotes mínimos, jerarquía estricta. Y sin embargo, voces anónimas desde el interior del buque ya han dejado caer que la historia se repite. Que los mareos han vuelto. Que la heredera parece más centrada en ubicar los espacios de descanso que en integrarse en las rutinas operativas.
La sensación de "trato diferenciado" planea sobre la cubierta, y el eco ha salido de puertas para afuera. Algo que hasta ahora no había sucedido ni en Academia General Militar de Zaragoza ni en Elcano. Por eso la reacción de la Armada ha sido rápida y firme: investigar, acotar y actuar. No por proteger a Leonor, sino por proteger la disciplina interna y, sobre todo, el principio de confianza entre compañeros.
Porque más allá de las críticas o las justificaciones, hay una realidad incómoda: la princesa ha sido 'traicionada' por primera vez en su recorrido militar. Ya no son solo los medios quienes la escrutan. Ahora también lo hacen quienes comparten cubierta con ella. Un gesto, una frase, una omisión se convierten en material inflamable. Y en una institución como la Armada, donde el silencio es sagrado, las filtraciones no son una simple indiscreción: son una grieta en el casco.
La experiencia en la fragata finalizará el próximo 3 de julio, cuando la Princesa Leonor desembarque en Gijón para reencontrarse con sus compañeros a bordo del Elcano. Después, el calendario militar seguirá: Ferrol, Marín, y el cierre de su etapa naval. Luego vendrá el Ejército del Aire, y con él, la última fase de su formación como futura Jefa de las Fuerzas Armadas.
Chismógrafo
Tras su dimisión: la Reina Letizia y su secretaria acaban a palos en Zarzuela
David Lozano