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Las preocupantes imágenes del Emérito en su última visita a España disparan las alarmas

El Rey Juan Carlos ha puesto fin a su penúltima visita a Sanxenxo pero en esta ocasión, a diferencia de las anteriores, ha dejado instantáneas que no terminan de tranquilizar a su familia y defensores.

Esta vez el Rey Juan Carlos necesitó más ayuda que nunca para subir al barco.

Esta vez el Rey Juan Carlos necesitó más ayuda que nunca para subir al barco.GTRES

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El Rey Juan Carlos puso fin a su visita a España este domingo después de seis días en Sanxenxo en los que, además de disfrutar de su pasión por la vela recibió una significativa visita familiar: la de su hermana la Infanta Margarita, su cuñado Carlos Zurita, y sus sobrinos María y Alfonso Zurita, que quisieron transmitirle (ante la ausencia de la Infanta Elena, que suele desplazarse a la localidad gallega para estar con su padre en cada uno de sus viajes a nuestro país, algo que en esta ocasión no sucedió) su apoyo incondicional en sus horas más bajas tras su demanda a Miguel Ángel Revilla y la publicación de las memorias de Bárbara Rey.

Pero antes de abandonar Sanxenxo para poner rumbo a Vigo y coger el avión privado que le llevaría de regreso a Abu Dabi, el Emérito aprovechó para navegar por aguas gallegas a bordo de la lancha Cristina, ya que en esta visita no se le pudo ver a bordo de El Bribón.

El motivo podrían ser sus problemas de movilidad, más evidentes que nunca este domingo, cuando le costó un gran trabajo bajar las escaleras del pantalán, necesitando la ayuda de dos personas de su máxima confianza e incluso tomarse un descanso a mitad de recorrido para que sus maltrechas rodillas descansasen. Finalmente, el padre de Felipe VI lograba llegar hasta la embarcación, a la que subía con dificultad permaneciendo varios segundos en tensión guardando el equilibrio para evitar una caída.

Mucho más animado se le vio después de varias horas navegando, cuando a su regreso a puerto no dudaba en botar en el borde de la lancha antes de bajar de la misma ante la divertida mirada y las risas de las personas que le acompañaban en su adiós a Sanxenxo.

Tras pasar por la casa de su amigo Pedro Campos para despedirse de sus anfitriones y de su hermana Margarita, Don Juan carlos se desplazó al aeropuerto de Peinador, en Vigo, para coger el avión privado que le llevaría de nuevo a su residencia en Emiratos Árabes después de casi una semana en nuestro país.

Aunque en los últimos días se ha especulado con que el Emérito estaría buscando casa en Portugal para comenzar una nueva etapa en el país vecino (se habla de las localidades de Cascais o Estoril, con las que los Borbones tienen un importante vínculo al residir allí durante su exilio) y estar así más cerca de España, lo cierto es que tanto Casa Real como el entorno del Emérito guardan silencio, evitando confirmar si después de cinco años en Abu Dabi ha llegado el momento de cambiar de aires.

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