La nueva amiga del Emérito sacude a Zarzuela con una bomba en ¡Hola!

La autora de Reconciliación, las memorias de Don Juan Carlos, no se corta. Laurence Debray hablar para la famosa revista y lo que dice provoca otro quebradero de cabeza al Rey Felipe

El Rey Juan Carlos, la Infanta Elena y Laurence Debray, en octubre de 2024.Europa Press

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Laurence Debray posa con elegancia francesa, para la revista ¡Hola!, habla con serenidad y lanza una bomba con forma de frase: "La Zarzuela es su casa. Su única casa". Así, sin filtros ni metáforas, la biógrafa “oficial” del Rey Juan Carlos I acaba de tocar una fibra extremadamente sensible en la Casa Real, especialmente en el entorno de su hijo, el actual monarca Felipe VI.

La frase llega en medio del ruido que anticipa la publicación de Reconciliación, las memorias del Rey Emérito, que verán la luz el próximo 12 de noviembre bajo el sello de la editorial Planeta. El libro —narrado en primera persona y cocinado a fuego lento durante más de dos años— busca algo más que contar anécdotas: pretende ajustar cuentas con la historia reciente de España, y con quienes lo apartaron del trono y del Palacio.

Debray, que ha actuado como confidente, escriba y estratega literaria del ex jefe del Estado, detalla cómo fue el proceso: largas conversaciones, correcciones a mano del propio Don Juan Carlos, debates sobre el tono exacto de cada palabra. "Era meticuloso. Quería que cada término fuera exacto. Y lo fue", asegura. La autora posa en tres looks distintos para la entrevista en ¡Hola! —donde hace estas declaraciones—, como si quisiera recordar que esto no es solo una biografía, sino un lanzamiento editorial que busca dejar huella... y cicatriz.

Según explica, el Emérito no solo ha querido reconciliarse con su país, sino también con su biografía emocional. “Hablaba mucho de sus padres, de su abuela. Tenía una herida que venía de lejos”, revela Debray. “Yo antes lo veía como un genio de la política. Ahora, además, he visto su dimensión más humana”.

Pero si algo ha molestado especialmente en Zarzuela, es la afirmación tajante de que La Zarzuela sigue siendo "su casa". Una expresión cargada de simbolismo que ha escocido especialmente a Don Felipe, a quien en los círculos cortesanos se atribuye la decisión de que su padre abandonara no solo la vida institucional, sino también la residencia oficial, tras estallar los escándalos fiscales que mancharon la imagen de la Corona.

Desde entonces, Abu Dabi es su exilio voluntario y su celda dorada, donde —según Debray— “no vive en soledad, sino con la herida de la distancia”. Pero nombrar a Zarzuela como si aún le perteneciera es dinamitar el delicado equilibrio que Felipe VI y la Reina Letizia han intentado mantener: institucionalizar la Casa y marcar un punto y aparte con el pasado.

Laurence Debray asegura que no ha sufrido presiones para escribir este libro, aunque no es difícil imaginar que más de una ceja se ha arqueado en palacio. Dice que ha contado con el apoyo de “las hijas del Rey y de amigos cercanos”, y se muestra ambigua cuando se le pregunta si se ha guardado cosas: “Sólo él lo sabe”.

¿Estará en esas páginas la Reina Sofía? ¿Aparecerá Corinna Larsen? ¿Habrá alguna palabra —aunque sea tibia— para su hijo, el actual jefe del Estado? Por ahora, lo único que está claro es que Reconciliación no será un título casual, sino una declaración de intenciones para sanar su propia versión de los hechos... aunque eso duela a otros.

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Y mientras en La Zarzuela se intenta contener el revuelo interno, en Abu Dabi el Rey Emérito prepara su última carta. Una carta que, antes de publicarse, ya ha sembrado la inquietud entre los muros de su antigua casa. O, al menos, la que él aún considera c