De prostíbulo a Palacio: Begoña Gómez y Pedro Sánchez huyen en sus lujos de verano

El presidente del Gobierno ultima su ‘huída’ a Lanzarote en el exclusivo complejo de La Mareta a costa de todos los españoles. ¿Las últimas vacaciones gratis del matrimonio?

Pedro Sánchez, y su mujer, Begoña Gómez, el pasado mes de septuembre.Europa Press

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Se lo hemos narrado en ESdiario. el presidente del Gobierno tiene un nuevo frente abierto: sus beneficios a costa de las saunas y prostíbulos de la familia de su mujer, Begoña Gómez. Alberto Nuñez Feijóo ponía la patata caliente en el Congreso de los Diputados.

Ahora, con el Parlamento en modo cuenta atrás hacia el parón de agosto y tras una sesión cargada de reproches por los escándalos de corrupción que cercan al PSOE, Pedro Sánchez ya tiene la vista puesta en algo mucho más amable: sus vacaciones. Y no se moverá del guion habitual. El presidente del Gobierno planea, como en años anteriores, instalarse en la lujosa residencia de La Mareta, en Lanzarote, junto a su familia. Una escapada oficial pero muy privada, que llega en el momento más incómodo para su liderazgo.

Mientras la tormenta judicial no cesa —con el caso Koldo, la presunta corrupción de José Luis Ábalos, con su otro ex secretario de Organización, Santos Cerdán, en prisión y las investigaciones que afectan a su propio entorno familiar, incluida su esposa Begoña Gómez y su hermano—, el jefe del Ejecutivo opta por el Atlántico para encontrar algo de calma. Y tal vez aprovechar sus últimas vacaciones ‘gratis’.

Y es que en ESdiario hemos podido saber que, entre el personal de La Mareta, se comenta en voz baja que podría tratarse “del último verano del matrimonio”. Una frase que resume lo que muchos piensan: que la situación personal y política del presidente es ya insostenible.

Tal y como recoge el portal Informalia, La Mareta no es cualquier sitio. Diseñada por César Manrique, esta finca de Patrimonio Nacional fue un regalo del Rey Hussein de Jordania a Juan Carlos I, y ha sido utilizada por distintas personalidades y mandatarios desde entonces. Con 30.000 metros cuadrados, jardines autóctonos, diez bungalows, piscinas y hasta helipuerto, este remanso de lujo a pie de mar cuesta cerca de 10.000 euros mensuales solo en mantenimiento. Un enclave privilegiado reservado, oficialmente, para reforzar la imagen institucional de España. Pero que cada agosto se convierte en sede del retiro presidencial.

Este año, el viaje adquiere una lectura distinta. La agenda política ha saltado por los aires. Sus socios de investidura le aprietan y amenazan, pero no se atreven a hacer caer el Gobierno por miedo a un retorno del PP. El desgaste interno del PSOE es ya una sangría. Y el propio Sánchez intenta apagar los incendios mientras exhibe serenidad... en chancletas y mirando al mar. ¿Otra huída de Pedro Sánchez?

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Desde Presidencia se insiste en que no habrá desconexión total: que el presidente estará en contacto constante con su equipo y que, si fuera necesario, retomará la agenda al instante. Pero lo cierto es que esta imagen veraniega contrasta con la realidad de fondo: un Gobierno asediado por la corrupción, un partido en ebullición y una opinión pública que observa con escepticismo que, mientras todo esto ocurre, el presidente vuelva al paraíso que él mismo se ha reservado.