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Felipe VI, en un escándalo mundial por unas inadecuadas fotos en Londres

La polémica se desata tras la presencia del Monarca en Wimbledon para arropar a Carlos Alcaraz. “Inviables, sin sentido”, son algunas de las descalificaciones tras difundirse las imágenes

El Rey Felipe VI (1i) junto a los príncipes de Gales, este 12 de julio.

El Rey Felipe VI (1i) junto a los príncipes de Gales, este 12 de julio.Europa Press

David Lozano
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Lo que debía ser una aparición estival sin complicaciones para el Rey Felipe VI, presenciando la final el torneo de Wimbledon como gesto institucional y de cercanía para apoyar a Carlos Alcaraz ha terminado derivando en un inesperado escándalo de imagen. No por lo que hizo, sino por cómo fue retratado.

Las fotografías difundidas por la Casa Real con motivo de su presencia en uno de los eventos deportivos más icónicos del verano británico han generado una lluvia de críticas en redes sociales, tal y como ha publicado -y confirma ESdiario- el portal especializado Monarquía Confidencial.

La razón: su sorprendente baja calidad. Una tormenta digital que ha cruzado nuestras fronteras y ha dejado una incómoda mancha en la imagen de la institución fuera de España.

Lejos de ensalzar la presencia del monarca en un acto de relevancia internacional, las imágenes —difusas, mal encuadradas y sin edición aparente— han sido el detonante de un aluvión de comentarios cargados de sarcasmo e indignación. No sólo entre usuarios comunes de Twitter (ahora X), sino también entre expertos en comunicación y fotografía institucional.

“Esto no hay por dónde cogerlo. Son fotos inviables, parecen sacadas con un móvil de hace una década”, denunciaba uno de los mensajes más compartidos.

Y es que los errores técnicos no son menores: encuadres sin lógica, falta de iluminación, rostros parcialmente ocultos y una alarmante ausencia de naturalidad. Lo que debía transmitir cercanía y espontaneidad ha acabado reflejando desorden y desidia por parte de Zarzuela.

Según fuentes consultadas por el citado portal, la explicación reside en un cambio improvisado de equipo gráfico. Parte del habitual se encuentra de vacaciones, cubriendo otros frentes como la estancia de la Princesa Leonor en Galicia, y se optó por externalizar la cobertura del acto en Londres. Un parche que, a juzgar por el resultado, no ha estado a la altura.

En una institución donde cada detalle visual está cuidadosamente medido y orquestado, este desliz ha resultado especialmente llamativo. La Casa Real, que ha hecho del control de su imagen una de sus fortalezas comunicativas, sufre así un revés visual en un contexto internacional donde las formas importan —y mucho.

De momento, no ha habido pronunciamiento oficial. Pero el daño ya está hecho. Porque en la era de las redes y los focos globales, una imagen puede construir reputación... o arrastrarla por el suelo.

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