ricas y (Casi) famosas
Teresa Rivero, viuda de Ruiz-Mateos, a los 90: De la cima de Rumasa a la discreta vejez en Jerez
Marcada por escándalos judiciales, fue pionera al presidir el Rayo Vallecano, pero la condena de sus hijos por estafa en 2025 y la crisis de Nueva Rumasa sellaron el declive del clan. Sin pensión, depende de sus hijas y nietos, manteniendo su fe pese a las adversidades.

Teresa Rivero con dos de sus hijos.
Durante décadas, la familia Ruiz-Mateos estuvo envuelta en controversias mediáticas y legales. Teresa Rivero, viuda de José María Ruiz-Mateos, lleva ahora una vida reservada. A sus 90 años, reside entre Jerez y Vistahermosa (Puerto de Santa María) en la casa de su hija Paloma, tras abandonar Madrid en 2019. La pérdida de las propiedades en Somosaguas, Aravaca y Puerto de Santa María simbolizó el ocaso del esplendor familiar.
Alejada de los negocios, su último papel relevante fue como vicepresidenta de Nueva Rumasa en 2010 y presidenta del Rayo Vallecano hasta 2011. Actualmente, sin ingresos propios, depende del apoyo de sus hijas y nietos, siendo un emblema de fe y fortaleza, pero sin recursos económicos. En 2020, una caída le provocó una fractura de cadera y neumonía por COVID-19, requiriendo cuidados permanentes.
En mayo de 2025, la Audiencia Nacional sentenció a sus seis hijos varones por estafa y blanqueo, tras captar 243 millones de euros de 4.100 inversores mediante pagarés fraudulentos. Teresa, sin influencia en los asuntos legales, permanece como el último vínculo de un clan fracturado, con el temor de no ver a sus hijos en libertad antes de su fallecimiento.
Orígenes
María Teresa Rivero Sánchez-Romate nació el 19 de mayo de 1935 en Jerez de la Frontera, en una familia acomodada de la alta sociedad andaluza. Hija de Salvador Rivero Pastor, abogado, y María Josefa Sánchez-Romate Pemartín, vinculada a las renombradas bodegas Rivero y Pemartín, creció como la menor de ocho hermanos en la plaza de San Marcos, con una educación privilegiada. La familia mantenía una fuerte conexión con el Opus Dei, un valor que Teresa compartió con su esposo y que marcaría la identidad del clan Ruiz-Mateos.
Pese a las expectativas de su madre de que sus hijas se dedicaran al hogar, Teresa mostró un carácter independiente desde joven. A los 21 años, se trasladó a Madrid para estudiar Medicina, una decisión poco común para una mujer de su entorno. Allí conoció a José María Ruiz-Mateos en casa de un amigo, y tras un flechazo, se casaron dos años después. En 1967, la pareja se instaló en Madrid, donde él fundó el imperio de Rumasa, forjando una unión basada en la fe, valores compartidos y la influencia del Opus Dei.
Familia, poder y conflictos
Teresa Rivero fue el pilar de una familia numerosa. Con José María tuvo trece hijos: seis varones (Pablo, Álvaro, Alfonso, Javier, Zoilo y José María) y siete mujeres ( la fallecida Socorro, Begoña, Patricia, Rocío, Nuria, Paloma y Almudena). Más tarde se conoció la existencia de una hija extramatrimonial, Adela María, tras la muerte del empresario. La pérdida de Socorro dejó una marca profunda en Teresa.

Cinco de los hijos de Ruiz Mateos.
El clan se estructuró bajo un modelo patriarcal: los hijos varones fueron preparados para dirigir los negocios familiares, mientras que las hijas se orientaron hacia roles domésticos. Teresa apoyó incondicionalmente a su esposo en sus luchas públicas. En 2010, asumió la vicepresidencia de Nueva Rumasa, pero no todo fue armonioso. Algunas señales sugieren que se sintió traicionada tras una prueba de paternidad, lo que revela tensiones internas en la familia. El esquema patriarcal se quebró cuando los seis hijos varones, destinados a continuar el legado, fueron encarcelados por fraude y malversación, precipitando la caída de Rumasa.
Pionera en el fútbol
El 12 de enero de 1994, Teresa Rivero marcó un hito al convertirse en la primera mujer en presidir un club de fútbol de Primera División, el Rayo Vallecano. Su esposo, principal accionista, la nombró en un movimiento estratégico para suavizar la imagen del clan. Aunque admitió no entender de fútbol, su gestión coincidió con la etapa más exitosa del club: el Rayo se clasificó para la Copa de la UEFA y alcanzó los cuartos de final, mientras que el equipo femenino conquistó la Copa de la Reina en 2008, el primer título oficial del club. En 2004, la afición apoyó su popularidad al aprobar que el estadio llevara su nombre, Estadio Teresa Rivero, durante siete años.
No obstante, la crisis de Nueva Rumasa en 2011, que entró en suspensión de pagos, afectó al club. La afición expresó su descontento con cánticos como “Teresa, fuera ya” y “Rayo sí, Rumasa no”, y su nombre fue retirado del estadio. En mayo de 2011, el club fue vendido a Raúl Martín Presa bajo una fuerte presión.
Juicios y colapso financiero
Las últimas décadas de Teresa Rivero estuvieron marcadas por los problemas legales de la familia Ruiz-Mateos. Aunque fue absuelta de cargos de estafa en 2003 y 2013, su nombre permaneció ligado a procesos judiciales. El 22 de octubre de 2020, el Tribunal Supremo ratificó una condena de siete años de prisión por cuatro delitos contra la Hacienda Pública, relacionados con un fraude de 8,4 millones de euros en IVA e IRPF del Rayo Vallecano entre 2009 y 2010. La sentencia incluyó una multa de 16,4 millones de euros y la obligación de indemnizar a Hacienda.
La ruina económica fue devastadora: se embargaron la mansión de Somosaguas, la vivienda en El Puerto de Santa María y la casa de Aravaca. En 2019, enfrentando un desahucio, Teresa declaró: “No poseemos nada. Ni mis hijos ni yo tenemos propiedades, todo está embargado”. También afirmó: “Sé que algún día me echarán de mi casa, a mi edad, pero mantengo mi fe”.