Vuelve Alejandro Amenábar: amores y negocios del cineasta internacional
Su productora Himenóptero y un valioso patrimonio inmobiliario reflejan su visión estratégica. A sus 53 años, vive con su pareja en un lujoso ático en Madrid, consolidado como figura clave del cine español.

Alejandro Amenábar.
El 12 de septiembre llega El Cautivo, la nueva película de Alejandro Amenábar sobre el encierro de Cervantes en Argel, un canto a la lucha y la libertad. Amenábar es junto a Pedro Almodóvar el cineasta español vivo más internacional. El oscarizado ha sabido construir una trayectoria más allá del talento narrativo en la pantalla, sabiendo diversificar sus inversiones.
Alejandro Amenábar Cantos, nacido en Santiago de Chile el 31 de marzo de 1972, es mucho más que un cineasta de renombre; es un estratega que ha sabido tejer un imperio artístico y financiero con mano firme. Hijo de la madrileña Josefina Cantos y el chileno Hugo Ricardo, creció junto a su hermano Ricardo, tres años mayor. La convulsión política en Chile, con el golpe de Pinochet en 1973, empujó a su familia a recalar en Paracuellos del Jarama, Madrid, un rincón que comparte con la mediática Belén Esteban. Su infancia transcurrió en la escuela pública Miguel de Unamuno, cuya figura inspiraría su filme Mientras dure la guerra. Más tarde, en el instituto Alameda de Osuna, coincidió con figuras como Leiva o Rubén Pozo.
Con el tesón de quien persigue un sueño, Amenábar trabajó como reponedor y jardinero para comprar una cámara de vídeo antes de entrar en la Facultad de Ciencias de la Información de la Complutense, donde cursó Imagen y Sonido sin llegar a graduarse, con un suspenso en Realización que hoy parece anécdota. Allí forjó lazos clave: con Mateo Gil, su fiel amigo y colaborador, y con José Luis Cuerda, su “padre cinematográfico”, quien dio alas a su carrera tras descubrir uno de sus cortometrajes por pura casualidad.
Tesis (1996), su ópera prima, revolucionó el cine español. Este thriller sobre una estudiante que indaga en la violencia audiovisual, inspirado en sus cortos universitarios (La cabeza, Himenóptero, Luna), no tuvo nada que ver con el hijo de Cuerda, como se rumorea. Fue el propio Cuerda quien, tras un encuentro fortuito, apostó por producirla cuando otra productora la descartó. La cinta, con Ana Torrent en un papel pensado para Penélope Cruz, tubo problemas de censura en México, Francia y EE.UU. por su inquietante narrativa, pese a evitar violencia explícita.
Triunfos y visión empresarial
Con 17 nominaciones a los Goya y nueve premios, Amenábar domina dirección, guion y música. Mar adentro (2004) le valió un Óscar, un Globo de Oro y galardones en Venecia. Ágora recaudó 22 millones de euros en España, aunque no recuperó su presupuesto de 50 millones. En 2021, incursionó en TV con La Fortuna para Movistar+. Su productora, Himenóptero S.L., fundada en 1992, es su bastión. Tras pérdidas en 2019, Mientras dure la guerra generó un beneficio de 577.082 euros en 2020. Fuera del cine, invierte en Freel, una firma de bicicletas eléctricas que usa para moverse por Madrid, mostrando su compromiso con la sostenibilidad.
Vida privada y patrimonio
Amenábar, abiertamente gay desde 2004, cuano lo hizo público en la revista Shangay, en 2015 se casó con David Blanco, pero la relación se rompió en 2017 tras un viaje a Cartagena de Indias, culminando en divorcio en 2019. Hoy comparte su vida con César, un médico de Toledo, en un ático dúplex de 420 m² en Madrid, valorado en siete millones de euros, con vistas al Palacio Real. Este inmueble, donde vivieron Sara Montiel y Vicente Parra, lo compró tras tener allí las oficinas de Himenóptero. Posee ocho propiedades en Madrid, Sevilla y Santa Pola, algunas por inversión, otras por arraigo personal.

Con su exmarido David Blanco.
Músico autodidacta, compuso 13 bandas sonoras y ha hecho cameos en Spanish Movie o Nadie conoce a nadie. Ha dirigido a astros como Nicole Kidman o Emma Watson. Aunque el crítico Jordi Costa lo tildó de Anticristo del cine, Amenábar sigue imperturbable. Superó el COVID-19 sin síntomas y defendió las vacunas. Reacio a las redes sociales, prefiere el “mundo real”. Sobre la paternidad, admitió a ABC que ya no la contempla. Con El Cautivo, Amenábar reafirma su legado como cineasta y empresario.