La extraña reaparición (controlada) de Lalla Salma, la consorte de Mohamed VI
Ha sido en un acto cuidadosamente orquestado que sugiere un intento del Palacio Real de reintegrarla parcialmente en la esfera pública. Su vida, entre el carisma y el control, sigue generando fascinación y especulaciones.

Letizia y Lalla Salma en una imagen de archivo.
Lalla Salma, apodada la princesa fantasma, ha sido una figura fascinante y enigmática en la monarquía marroquí, cuya vida combina modernidad, compromiso social y un estricto control por parte del Palacio Real. Su historia traza un arco cronológico que refleja su evolución desde una consorte innovadora hasta una figura casi invisible, con apariciones cuidadosamente orquestadas que despiertan un interés inusitado.
En 1999, Lalla Salma, una joven de cabello rojizo y sin velo, captó la atención pública cuando el rey Mohamed VI anunció su compromiso con ella. Su boda en marzo de 2002 marcó un hito: fue la primera esposa de un monarca alauí en recibir un título real y ser presentada públicamente, rompiendo con la tradición de mantener a las consortes en la sombra. Durante los años siguientes, Salma se destacó como una figura carismática y moderna, acompañando al rey en eventos oficiales y fundando la Fundación Lalla Salma para la Prevención y el Tratamiento del Cáncer. Su presencia simbolizaba una monarquía renovada, y su estilo la convirtió en un ícono único entre las monarquías árabes. Sin embargo, esta visibilidad cambió drásticamente en 2017, cuando su matrimonio con Mohamed VI terminó en divorcio.
Desde octubre de 2017, Lalla Salma desapareció de la esfera pública, generando especulaciones sobre su paradero. Su ausencia se hizo notoria en febrero de 2018, cuando el rey fue internado por una arritmia cardíaca y ella no estuvo presente, un contraste con su papel activo en años anteriores. En marzo de 2018, se confirmó extraoficialmente su divorcio, aunque ni ella ni el rey hicieron declaraciones. Eventos significativos, como el 15 cumpleaños de su hijo, el príncipe Moulay Hassan, o su propio 40 cumpleaños en mayo de 2018, pasaron sin noticias suyas, alimentando rumores sobre restricciones impuestas por el Palacio Real. Durante este período, su vida parecía envuelta en un silencio impuesto, y su figura comenzó a ser conocida como la princesa fantasma.
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En 2019, surgieron indicios esporádicos de su presencia. En abril, se difundieron imágenes de Lalla Salma con su hija, la princesa Lalla Khadija, en la plaza Jemaa el Fna de Marrakech, las primeras tras su separación. En julio, se informó que había viajado a Grecia, un destino habitual durante su matrimonio, aunque sin pruebas visuales claras de que estuviera con sus dos hijos. Medios como Gala y Afrik.com especularon sobre posibles restricciones para viajar con Moulay Hassan y Lalla Khadija, sugiriendo que el rey le prohibía salir del país con ambos. Estas acusaciones fueron desmentidas por un comunicado conjunto de Mohamed VI y Lalla Salma, emitido por el abogado del rey, Eric Dupond-Moretti, que expresó indignación ante los rumores. En octubre de 2019, el medio marroquí Goud publicó fotos de Lalla Salma en Nueva York con sus hijos y un equipo de seguridad, confirmando su rol activo como madre. Ese mismo mes, reapareció en Rabat en la exposición Tesoros del Islam en África, su primer acto público en mucho tiempo, lo que llevó a especular sobre un posible retorno gradual a la vida pública.
Estas expectativas se desvanecieron con la pandemia de 2020, que relegó a Lalla Salma nuevamente al anonimato. Incluso tras la normalización post-vacunas, su presencia pública siguió siendo mínima. En mayo de 2023, Assahifa informó que celebró su 44 cumpleaños en una finca de la familia real en Rabat, donde reside con su hija, pero sin imágenes que lo corroboraran. Su figura parecía haber perdido relevancia mediática. Sin embargo, en julio de 2024, un video en Mykonos la mostró paseando con sus hijos, desmintiendo rumores de restricciones y confirmando su libertad para viajar. Según Atenas Magazine, posee una villa en la isla de Kea, un refugio que refleja su estilo discreto pero elegante.
En septiembre de 2025, Lalla Salma ha en el Hospital Universitario Hassan II de Fez, visitando a pacientes oncológicos a través de su fundación. La visita, anunciada en X y respaldada por medios cercanos al Majzén como Goud y Morocco News, fue cuidadosamente planificada. Estuvo sola, sin fotógrafos, y los medios usaron fotos de archivo de 2017, evidenciando un control estricto sobre su imagen. Esta aparición, autorizada por el Palacio, sugiere un intento de reintegrarla parcialmente en la esfera pública, limitada a causas benéficas. Residiendo en el palacio Dar Es Salam y cercana a sus hijos, Moulay Hassan y Lalla Khadija, Lalla Salma sigue siendo una figura atrapada entre su carisma y la vigilancia del Palacio, oscilando entre la invisibilidad y apariciones calculadas que mantienen viva su fascinación.