Los Boyer y los Vargas Llosa se preparan para reaccionar ante las memorias de Isabel Preysler
La reina de corazones publica sus memorias el 22 de octubre, generando expectación y tensión con las familias de sus exparejas, debido a relaciones conflictivas y disputas pasadas... La polémica está servida.

Isabel Preysler.
Todo llega y, al fin, el día 22 de octubre Isabel Preysler publica Mi verdadera historia, un libro de memorias cuyo contenido se ha guardado celosamente. Ningún adelanto a los medios. Tantas bombas se intuyen que la decepción podría ser grande. Como ya ocurrió cuando a la Preysler le dio por jugar a Georgina Rodríguez en Disney. Ya tenía la filipina demasiados ejemplos de fracaso como starlet televisiva. Sin embargo, la palabra escrita es una cosa e Isabel siempre ha tenido merecida fama de poder controlar todo lo que hace y dice. Vamos, lo que hoy llamamos controlar el relato.
Quiénes están con las espadas en alto son los Boyer y los Vargas Llosa. Los descendientes de los dos último hombres a los que amó la reina de corazones. A pesar de que Isabel siempre ha intentado mantener la idea de "querer a todo al mundo" al estilo Naty Abascal, lo cierto es que las relaciones con los hijos de sus hombres no ha sido siempre idílica. Más bien todo lo contrario.
El 24 de febrero de 2023 fallecía a los 57 años víctima de un cáncer Laura Boyer, hija del que fuera exministro de Economía y Hacienda. Siete días después de su muerte, el 1 de marzo de 2023, la revista Semana recuperaba la última entrevista que concedió Laura quince días antes de morir. "He tenido relación con Isabel, pero con muchísima hipocresía", aseguraba. ·"En mi opinión, ella no le cuidó nada [a su padre], puso gente para hacerlo. No soy rencorosa, pero tampoco soy quien debe perdonar a Isabel. He llegado a comprenderla", añadía.
Chismógrafo
Isabel Preysler incendia y provoca a los Vargas Llosa con un acto en una fecha muy delicada
David Lozano
En febrero de 2012 el político socialista sufrió un ictus y dos años después fallecía. Si la relación hasta entonces había sido nula, a partir de ahí se se desató una guerra por la herencia del exministro del PSOE. El reparto de la herencia de su padre significó el punto final de una relación que se fue deteriorando a lo largo de los años. Cuando Christian Boyer, nombrado por su hermano albacea partidor de su herencia, hizo las cuentas de lo que le correspondía a la viuda y a los tres hijos, las diferencias entre Isabel Preysler y Ana por una parte, y Laura y Miguel por otra, se hicieron insalvables. Miguel y Laura Boyer consideraron que merecían algo más que unos cuantos libros de la biblioteca de su padre y dos automóviles usados con muchos kilómetros a cuestas. Y por su parte, parece que Isabel Preysler había pagado y adelantado gastos muy costosos de la recuperación de su marido, que había que descontar de la escasa liquidez que dejaba Miguel Boyer en sus cuentas corrientes después de más de dos años incapacitado para trabajar.
Hoy, Laura ya no está, pero sí Miguel Boyer Jr. que aunque ha sido siempre más discreto que su hermana fallecido. ¿Y los Vargas Llosa? La guerra entre la familia del Nobel peruano y la socialité nunca ha sido disimulada.

Mario Vargas Llosa, con sus tres hijos: Gonzalo, Morgana y Álvaro, en 2022.
Tras la publicación de la ruptura en ‘¡Hola!’, Preysler alegó los celos infundados por parte de Vargas Llosa. A pesar de que él no quiso entrar en disquisiciones, sí llegó a negar ante los reporteros que esa fuese la causa. Sus huidas eran una costumbre que irritaba sobremanera a Isabel Preysler. No solo porque era una situación que hacía más difícil hablar los problemas, sino porque también generó tener que dar explicaciones a la prensa. Por primera vez a la Preysler le salió un ex respondón y no supo gestionarlo. La reina de la elegancia no se anduvo con chiquitas y llegó a filtrar a ABC una carta de Patricia Llosa, la ex del escritor, que le dirigió a ella. Muchos consideraron esta filtración un acto de mal gusto por parte de una de los iconos del glamour patrio.
Los hijos del autor de 'Conversaciones en la catedral' no se van a andar con rodeos. En privado, el clan Vargas Llosa no se anda con rodeos: si el libro de Preysler roza lo injurioso, "iremos hasta el final". La frase corre como consigna entre allegados convencidos de que Isabel aprovechará el lanzamiento para remover viejas heridas. El resentimiento viene de lejos. Ni la ruptura con la madre de los hijos del escritor ni la exposición pública que siguió han sido nunca digeridas del todo. Y ahora, con estas memorias en el horizonte, muchos interpretan el gesto como una suerte de "venganza definitiva" contra la socialité más mediática del país. Veremos.