La UCO caza un mensaje íntimo de Abalos y Koldo que implica de lleno en la trama a Pedro Sánchez
El presidente cesó a su ministro de Transportes sin explicarlo, pero los mensajes del asesor lo delatan: cachondeo mientras presumía de ejemplaridad. Topos en la Guardia Civil, pactos desde Moncloa y obras amañadas con Cerdán

Fotografía en 2017 en La Rioja en la campaña de primarias del PSOE, Pedro Sánchez, Santos Cerdán, José Luis Ábalos y Koldo García.
El 12 de julio de 2021, Pedro Sánchez ejecutó uno de esos movimientos quirúrgicos que tanto le gustan: fulminó a José Luis Ábalos como ministro de Transportes sin dar una sola explicación pública. Nunca la ha dado, y nunca la dará. Pero el motivo salta a la vista para cualquiera que no esté cegado por la fe sanchista: la trama Koldo ya tenía un topo dentro de la Guardia Civil que avisaba puntualmente de cada paso de la UCO. Alguien ordenó a ese mando filtrar los movimientos judiciales para blindar la operación. Y justo cuando la investigación apretaba, Sánchez cortó por lo sano con José Luis Ábalos. Casualidad, dirán algunos. Causalidad, sabemos los demás.
Los mensajes de la banda, ahora en manos de la Justicia, retratan un ambiente de cachondeo absoluto mientras Sánchez se subía al atril a presumir de “ejemplaridad”. El 4 de septiembre de 2021 —dos meses después del cese—, Koldo García Izaguirre le reenvió a Ábalos un tuit oficial del PSOE que reproducía las palabras del presidente en un mitin: “Cuando gobierna la derecha las recuperaciones son lentas y son injustas y con corrupción. Cuando gobernamos nosotros las recuperaciones son rápidas, son justas y gestionamos los servicios públicos con ejemplaridad, que es lo que España necesita”. El ex ministro y su ex asesor se partían de risa leyendo aquello. No era para menos. De ello se deduce que el presidente del Gobierno estaba cuanto menos al tanto de toda la trama corrupta que está punto ya de señalar directamente a todo el PSOE por su financiación.
No es la primera prueba de que Sánchez sabía mucho antes que nadie lo que se cocía en su cocina. El informe de la UCO sobre Santos Cerdán dibuja un universo paralelo de comisiones ilegales por obras públicas amañadas a dedo. Pero, sobre todo, confirma que los chivatazos llegaban al ático de Ferraz: a Cerdán y, por elevación, al propio Sánchez. Óscar López y Antonio Hernando —dos fontaneros de máxima confianza— hicieron de mensajeros entre el presidente y Koldo meses antes de la detención para explorar un “pacto” que evitara el estallido.
El documento, como señala Libertad Digital, recoge una secuencia de mensajes de diciembre de 2023, apenas dos meses antes del arresto de Koldo el 20 de febrero de 2024. La UCO destaca la obsesión del ex asesor por reunirse con Cerdán “para conseguir la adjudicación de dos obras”. Y lo logró: el 12 de diciembre quedaron en un bar. Es decir, que el negocio de los contratos trucados seguía vivo aunque Cerdán ya sabía que la Guardia Civil investigaba a Koldo. Él mismo se lo reconoció en la conversación: “Me han avisado de que le están investigando”. Y aun así, siguió adelante.
Ahí radican las dos bombas del diálogo. Primera: con la imputación de Koldo García ya sobre la mesa —alguien tendrá que explicar cómo llegó esa alerta a Ferraz—, Cerdán continuaba cerrando adjudicaciones con él. Segunda: dos pesos pesados del Gobierno, López y Hernando, llevaron el recado a Sánchez para buscar una salida pactada. No era una charla de café; era una operación de contención de daños desde la cúspide del poder.
En Moncloa insisten en que Sánchez “no sabía nada”. Los mensajes, los topos, los mediadores y las reuniones en bares demuestran lo contrario. Y mientras el presidente sigue sin explicar por qué cesó a Ábalos, la UCO sigue tirando del hilo. Porque en esta trama, la ejemplaridad del PSOE no era más que un eslogan para la galería. Dentro, reinaba el cachondeo y la certeza de que, pase lo que pase, siempre habrá un topo que avise.