El hombre que cambió la vida de Isabel Preysler y no es ninguno de su maridos ni Vargas Llosa
En sus memorias, Mi verdadera historia, la filipina recuerda a todos los hombres de su vida pero hubo uno que marcó un cambio de 180º en su biografía.

Isabel Preysler.
La atención mediática de las memorias de Isabel Preysler, Mi verdadera historia, se ha centrado en lo que cuenta de su vida junto a sus distintos maridos (Julio Iglesia, Carlos Falcó y Miguel Boyer) y su último gran amor, el premio Nobel Mario Vargas Llosa. Sin embargo, el libro lo arranca con el hombre que fue su primer y su primera experiencia sexual. Un filipino 15 años mayor que ella y con fama de playboy, Junie Kalaw. Isabel tenía 18 y esta relación marcaría el resto de su biografía para siempre.
Los padres de Isabel, Carlos Preysler Pérez de Tagle y Beatriz Arrastia Reinares, no veían con buenos ojos las salidas de su hija con Kalaw. Desde que despertara a la adolescencia, Isabel demostró su carácter inquieto y rebelde y pronto descubrió que tenía éxito con el sexo opuesto. Sus primeros conqueteos fueron con otros jóvenes de la alta sociedad filipina como Luoie Ysmael y Bobbit Santos, pero con Junie Kalaw con el que comenzó una historia que preocupó a su padres.
El primer amor de la Preysler "pertenecía a la alta sociedad de Manila. Su padre y su abuelo habían sido personas muy influyentes en el mundo de la ciencia y la política y él había recibido una educación exquisita. Tenía un futuro prometedor", como ella señala en su libro. En el mismo cuenta que Kulaw estaba convencido de que le rechazo que generaba en los padres de Isabel era por racismo ya que él era filipino mientras que los Preysler Arrastia descendían de españoles. Algo que desmiente ella. La verdad, es que les espantaba la fama de conquistador de Kalaw. Utilizó a sus hermanas como excusa para acudir al Polo Club donde se encontraba luego con Juni.
Isabel arranca su libro de memorias con un viaje en avioneta junto a Kalaw a Caliraya, lejos de su casa en Manila. Ese día tuvo su primera experiencia íntima con Kalaw pero el día acabó con una pésima noticia. La avioneta se averió y no podía regresar a casa. Al final volvieron en conche en un viaje que les llevó cuatro horas. Cuando Isabel llegó a su casa se enfrentó con el enfado de sus padres. Estaban decididos a que esa historia terminase y decidieron mandar a Isabel a Madrid donde estaban su tía materna Tessy Arrastia junto a su pareja Miguel Pérez-Rubio, una mujer que también hubo de poner tierra de por medio por sus cuitas sentimentales.
El viaje a Madrid fue tortuoso ya que Kalaw estaba dispuesto a no dejar escapar a su amada. En el aeropuerto de Manila Kalaw acudió para intentar, sin éxito, evitar la marcha de Isabel. Cuando el avión aterrizó en Bangkok, primera escala, Isabel recibió un telegrama de Junie pidiéndole que regresara. En la siguiente parada, Ámsterdam, la madre de Preysler, que viajaba con su hija, recibió una llamada del padre advirtiendo de que Kalaw estaba dispuesto a viajar a Madrid.
No lo hizo. Isabel Preysler Arrastia aterrizó en España el 1 de marzo de 1969 y cambió el rumbo de su vida para siempre. En 1996 June Kalaw reapareció en su vida mediante una llamada donde le comunicaba que estaba enfermo y que visitaría Madrid para verla. Isabel le organizó varios eventos y cenas con amigos como Terenci Moix. Kalaw llevaba años instalado en Nueva York y la ciudad de los rascacielos sería el escenario de su nuevo reencuentro. Fue en septiembre cuando comenzó su tratamiento contra el cáncer. "Se me cayó el alma a los pies cuando lo vi. Había perdido, mucho peso, caminaba lentamente, con un gesto de dolor constante, peo ahí estaba: enfrentándose a la batalla más difícil de todo su vida sin una queja. Le aseguré que regresaría en noviembre para compartir otros días juntos", rememora Isabel en su libro.
El 1 de noviembre Junie Kalaw llamó a Isabel para despedirse. "Horas más tarde y ya en mi cama sin poder dormir después de esa conversación telefónica tan desgarradora, noté una energía extraña, miré el reloj y eran las 3:30 de la madrugada. Un amigo me confirmó días más tarde que esa fue la hora exacta de la muerte de Junie", escribe Preysler sobre el final de una historia de amor que cambió su biografía para siempre.
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