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Otro desafío: Pedro Sánchez se salta el protocolo para humillar públicamente a la Reina Letizia

En Moncloa lo tienen claro: subir la tensión hasta límites insospechados contra la Casa Real. Esta vez se han superado y ha causado indignación general.

Diana Morant y la Reina Letizia, en el Palacio de El Pardo, este jueves 6.

Diana Morant y la Reina Letizia, en el Palacio de El Pardo, este jueves 6.Casa de S.M. el Rey

David Lozano
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El Palacio Real de El Pardo fue este jueves 6 de noviembre escenario de una escena tan inédita como reveladora. En la entrega de los Premios Nacionales de Innovación y Diseño 2024-2025, la Reina Letizia —anfitriona natural del acto— quedó relegada por decisión expresa del Gobierno.

Por primera vez, una ministra, Diana Morant, cerró la ceremonia, desplazando a la Reina al papel de apertura. Un gesto inusual que en los círculos institucionales se interpreta como algo más que un detalle de protocolo: una humillación deliberada.

Tal y cómo recoge el portal Monarquía Confidencial, el protocolo de Estado es claro: cuando asiste un miembro de la Familia Real, es él quien clausura el acto. Es una norma no escrita, pero respetada desde hace décadas. Representa el equilibrio institucional, el reconocimiento simbólico a la Corona como garante de la unidad y continuidad del Estado.

Pero esta vez, Moncloa ha decidido romper las reglas. Según fuentes conocedoras consultadas por ESdiario, la alteración no fue un error de agenda, sino una decisión “plenamente consciente” del Gobierno, que organizaba directamente la ceremonia a través del Ministerio de Ciencia e Innovación.

El detalle no es menor: el Palacio de El Pardo pertenece a Patrimonio Nacional, organismo que depende del Ministerio de la Presidencia. O lo que es lo mismo: Moncloa. En la práctica, Pedro Sánchez ha querido dejar claro quién manda, incluso en una casa real.

Malestar en Zarzuela: una humillación en toda regla

Fuentes próximas a la Casa Real aseguran a este diario que el episodio “ha caído como una bomba” en Zarzuela. Nadie recuerda un precedente en el que una Reina de España —más aún actuando como anfitriona— haya sido apartada del cierre de un acto de Estado.

En privado, se habla de un “gesto innecesario y humillante”, y de una maniobra que ha tensado al máximo la relación entre Moncloa y la Corona.

“Ha sido una falta de respeto, y lo saben. No es un simple cambio de orden, es una declaración de intenciones”, resume un alto cargo vinculado al entorno palaciego.

El acto, que debía servir para reconocer la creatividad y el talento español, se ha convertido en un símbolo de la erosión institucional. Según ha podido confirmar ESdiario, dentro de la Casa del Rey se interpreta esta decisión como un punto de no retorno en el pulso que mantiene el Gobierno con el monarca y con Doña Letizia.

Lo que podría parecer un matiz ceremonial tiene una clara lectura política. En los últimos meses, Pedro Sánchez ha ido limitando los espacios institucionales de la Corona, evitando fotografías, desplazando intervenciones y forzando situaciones donde el protagonismo recaiga siempre en el Gobierno.

El de este jueves es un paso más.

“Moncloa quiere dejar claro que las decisiones —también las simbólicas— se toman allí. Que el poder está en el Palacio de la Moncloa, no en Zarzuela”, comentan fuentes diplomáticas.

En ese contexto, relegar a la Reina Letizia en su propio territorio, en un Real Sitio de Patrimonio Nacional, se percibe como una demostración de fuerza política. Un recordatorio de que, incluso en los gestos más solemnes, el Ejecutivo quiere marcar el territorio.

El doble discurso: igualdad y menosprecio

La paradoja no ha pasado inadvertida: en un acto donde el Ministerio de Ciencia presumía de promover la igualdad y la visibilidad femenina, se marginó precisamente a la única mujer con rango superior en la ceremonia.

“Hablan de igualdad, pero relegan a la Reina, que representa institucionalmente a todas las mujeres de España”, lamenta una fuente cercana al entorno cortesano.

El contraste no puede ser más evidente: mientras se reivindica la igualdad, se ejecuta un gesto que resta protagonismo y autoridad a la mujer que encarna la figura institucional femenina más relevante del país.

Como es habitual, la Casa del Rey ha optado por el silencio. No habrá comunicado ni comentario público. Doña Letizia mantuvo, como siempre, su impecable serenidad institucional. Pero el gesto no ha pasado desapercibido ni entre diplomáticos ni entre observadores internacionales, que lo interpretan como un signo de descoordinación —o peor aún, de confrontación— entre las dos cabezas del Estado.

Mientras tanto, en Moncloa lo presentan como una “decisión técnica” dentro del marco organizativo del ministerio. Pero nadie en los círculos políticos duda de que este es otro episodio en la larga guerra fría entre Pedro Sánchez y la Corona

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