Tras ‘enterrar’ Gran Hermano: Telecinco da un giro radical e histórico a La Isla de las Tentaciones
Mediaset juega a todo o nada: El programa de la isla de Sandra Barneda introduce su mayor giro para retener a la audiencia tras el fiasco de GH La vida en directo y el temor a otro desplome.

Sandra Barneda en la presentación de ‘La Isla de las Tentaciones' de la pasada edición.
Mediaset España ha dado la orden de activar turbulencias. La cadena, que atraviesa una de las peores crisis de audiencia de su historia reciente, ha decidido jugar una carta inédita en La Isla de las Tentaciones 9 para intentar que su gallina de los huevos de oro vuelva a respirar. Y lo hará con un giro de guion jamás visto en el formato, en un movimiento que, más que innovador, parece una maniobra quirúrgica para levantar cabeza.
Según anuncia Mediaset en un comunicado, la octava entrega —que Telecinco emite este martes 18 de noviembre a las 21:45 h— llegará cargada de pólvora narrativa: Sandra Barneda irrumpirá en Villa Montaña con la mítica tablet, pero esta vez no serán los chicos quienes verán a sus parejas… sino las solteras. Una ruptura del ADN del formato que puede desatar un incendio emocional de difícil pronóstico.
“Unas secuencias en Villa Playa podrían cambiarlo todo”, adelanta la cadena. Y en el universo de La Isla, “cambiarlo todo” suele significar dos cosas: lágrimas, reproches y alguna que otra hoguera ardiendo por los cuatro costados.
Los chicos, ajenos a la tormenta que se avecina, arrancarán el episodio entre bromas y resacas emocionales, mientras comentan lo sucedido la noche anterior. Por su parte, en Villa Playa las chicas se arremolinarán en la habitación de Claudia para conocer, con la precisión de un interrogatorio policial, cada detalle de su encuentro con el soltero que ha despertado la luz roja de la tentación.
Durante el día, la tensión seguirá subiendo entre los dúos que llevan el peso dramático de esta edición: Helena y Barranco, Rodri y Olatz, Gilbert y Noelia y Sandra y Andrea tensarán aún más la cuerda. Y como si la jornada no estuviese lo suficientemente cargada, dos nuevas fiestas —pelucas de colores en una villa, dioses del mar en la otra— sembrarán la sospecha de que algún participante más podría cruzar la línea.
Gilbert, además, recibirá un aviso directo: su comportamiento en la hoguera no va a salirle gratis.
La pregunta es obvia: ¿veremos una desbandada de fidelidades? ¿O este giro extremo solo servirá para poner un parche sobre un formato que parece haber perdido parte de la magia incendiaria que un día lo convirtió en fenómeno?
Este volantazo narrativo no es casual. Es una operación de urgencia.
Mediaset está en plena tormenta. Sus tardes se han convertido en un lodazal de datos rojos y hace apenas unos días la cadena fulminó sin contemplaciones GH: La vida en directo tras solo tres emisiones. Un hundimiento histórico:
– Arrancó en un débil 5,8%.
– Cayó al 4,9% en 48 horas.
– Y obligó a Telecinco a retirarlo de la parrilla sin ni siquiera completar su primera semana.
Según pudo confirmar ESdiario, aquel batacazo provocó una bronca monumental entre los directivos de Mediaset, que ya temen que el fracaso contagie al propio Gran Hermano, la apuesta estrella de la temporada, en la que se han invertido millones para levantar una casa nueva y relanzar un formato cuya confianza del público está más frágil que nunca.
Por eso La Isla de las Tentaciones se ha convertido, de repente, en un salvavidas. Un flotador. El formato que debe aguantar la estructura mientras todo lo demás tambalea.
Este giro —que por primera vez entrega la tablet a las solteras— es más que un experimento: es una huida hacia adelante. Una señal de que Mediaset está dispuesta a reescribir su propio manual con tal de frenar la sangría y recuperar la relevancia perdida.
La pregunta es si este movimiento será suficiente… o si será recordado como el punto exacto en el que La Isla empezó a mirarse al espejo buscando desesperadamente a la audiencia que, poco a poco, se le escapa.
Chismógrafo
En Villa Playa ya suena el cabecero de la cama: la primera pareja en saltarse los límites no te la imaginas
Alba Molina López