ESdiario

Impactante informe de la UCO relaciona a Ábalos y Koldo con Antonio Anglés y pagos en metálico

La historia es del todo rocambolesca y además del ministro y del asesor está como protagonista Mauricio, hermano del asesino de las niñas de Alcasser, y unos injertos capilares con dinero de dudosa procedencia

El ex ministro José Luis Abalos y Koldo García llegando al Supremo.

El ex ministro José Luis Abalos y Koldo García llegando al Supremo.EUROPA PRESS

David Lozano
Publicado por

Creado:

Actualizado:

La historia parecía agotada, una de esas ramificaciones oscuras que ya no pueden sorprender a nadie… hasta que vuelve a hacerlo. Y esta vez lo hace de la mano de Mauricio Anglés, hermano de Antonio Anglés, el fugitivo más buscado de España desde el crimen de Alcàsser. En una conversación con Juan Luis Galiacho para El Cierre Digital, el ahora empresario lanzó una revelación que, como mínimo, merece un subrayado grueso: en la clínica estética que fundó hace años —y que dirigía él mismo— pasaron por quirófano José Luis Ábalos y Koldo García, el tándem político más señalados hoy por presunta corrupción.

La conexión, aunque indirecta, provoca un escalofrío inevitable: el hermano del criminal más célebre y escurridizo de la historia reciente —al que la justicia sigue buscando desde 1993 como el fugitivo número 1 de España— termina formando parte del mismo relato que persigue al ex ministro Ábalos y a su hombre de confianza. El azar, la ironía o lo que algunos llamarían simplemente España.

"Primero vino Koldo, luego Ábalos". Y todo quedó pagado… en efectivo

Mauricio, que ahora usa el nombre de Joaquín Martins Monroig, reconstruye su vida como quien se inventa una segunda oportunidad; reformatorios, cárceles y una salida final gracias a Proyecto Hombre. Después, negocios nuevos, otro DNI y una clínica en Masanasa entre 2017 y 2020. Fue allí donde —según su testimonio— se realizaron los injertos capilares de Koldo y Ábalos.

“Primero vino Koldo; a la semana siguiente, Ábalos con él”, relata Martins. El procedimiento, asegura, duró seis horas y media. El ministro —a diferencia de otros pacientes— no se rapó, una técnica más cara. Sobre el resultado, Mauricio no duda: “Le quedó bien”.

Hasta aquí, una anécdota. Pero lo relevante vino después: el pago se hizo en metálico y, según cuenta, así lo denunció él mismo ante la Policía. Y aun hay más: cuarenta y ocho horas más tarde apareció “una persona enviada por José Luis Ábalos” para abonar los tratamientos de ambos. Martins dice que lo rechazó por completo porque no quería verse arrastrado a nada “que pudiera mezclarse con el caso de las mascarillas”.

En esas visitas, según afirma, Koldo hablaba sin rubor de negocios de hidrocarburos y material sanitario. Él, dice, lo consideró “algo normal”. Tenía, además, una cadena de gasolineras. España y sus casualidades.

Anglés, Ábalos y la sombra del secreto: demasiadas coincidencias

El testimonio aparece ahora, justo cuando el exministro y su antiguo asesor están en el epicentro de todas las sospechas. Y su declaración adquiere otro matiz: los pagos en efectivo figuran en la UCO de la Guardia Civil porque Martins dijo haberlos denunciado. La historia encaja en un clima político inflamado… y en el que cada detalle cuenta.

tracking