Una nueva denuncia de acoso contra Paco Salazar implica al delegado del Gobierno de Sánchez
El máximo representante del Ejecutivo en Madrid se enfrenta a serios problemas tras denunciarle Hazte Oír por, supuestamente, haber frenado las investigaciones contra la mano derecha del presidente.

Francisco Martín Aguirre con Pedro Sánchez.
Hazte Oír, personada como acusación en varios de los procedimientos que afectan al actual Ejecutivo tal y como les ha venido contacto ESdiario, ha decidido dar un paso más y presentar una querella contra Paco Salazar. Lo hace señalándolo como posible responsable de delitos relacionados con acoso sexual y contra la integridad moral. La acción judicial, además, se extiende al delegado del Gobierno en Madrid, Francisco Martín Aguirre, y al recientemente cesado Antonio Hernández, a quienes la asociación atribuye haber utilizado sus puestos institucionales para frenar cualquier investigación que pudiera salpicar al entorno gubernamental.
El movimiento llega tras las denuncias de diversas trabajadoras que relataron presuntos episodios de acoso. Según sostiene Hazte Oír, estas acusaciones habrían sido ignoradas por el PSOE y por el entorno de La Moncloa, que, siempre en su versión, habrían intentado restar importancia o evitar que avanzaran. La denuncia recuerda que el 5 de julio de 2025, coincidiendo con el Comité Federal socialista, Salazar renunció a ser nombrado adjunto a la Secretaría de Organización y pidió apartarse tanto de sus responsabilidades en el partido como en la propia Presidencia, después de que algunos medios publicaran informaciones sobre supuestos comportamientos inapropiados hacia mujeres de su entorno laboral.
Entre las conductas que se le atribuyen figuran comentarios de carácter sexual sobre la apariencia física, mensajes fuera de horario laboral invitando a encuentros privados, y ofrecimientos para pasar la noche en su domicilio. A ello se sumaría un uso reiterado de un lenguaje con connotaciones sexuales dentro del contexto profesional. Todo ello, de confirmarse, dibujaría un ejercicio continuado de abuso de posición —explica la asociación— amparado en la autoridad política que Salazar habría ostentado tanto dentro del PSOE como en la estructura de Moncloa.
La querella detalla también que las primeras informaciones públicas aparecieron en julio, mientras que los canales internos contra el acoso del partido no habrían actuado hasta meses después. Para Hazte Oír, el simple hecho de apartar al asesor de ciertas funciones y enviar un correo recordando la existencia de protocolos es una medida “claramente insuficiente”, más aún —dicen— si se tiene en cuenta que, en un primer momento, se llegó a negar la existencia de denuncias internas, atribuyendo después su ausencia a un supuesto “fallo informático”.
A juicio de la asociación, estas circunstancias permiten pensar que pudieron producirse intentos de minimizar o frenar una investigación penal. Una estrategia que, según su relato, pondría en evidencia una suerte de protección política hacia un colaborador próximo al entorno presidencial. “Cuando las acusaciones rozan el círculo de poder de Pedro Sánchez, parece activarse una especie de blindaje”, sostiene la organización, que asegura que esta situación perjudica tanto a las denunciantes como a la propia credibilidad del Estado de derecho. En su valoración más contundente, Hazte Oír afirma que parte de la sociedad percibe al PSOE como una amenaza para las mujeres.