El sospechoso y secreto viaje de Pedro Sánchez, Begoña Gómez y familia a Gabón esta Navidad
Lo cuenta el eurodiputado Alvise Pérez que, además, recuerda que se país africano es el elegido por el Rey Mohamed VI de Marruecos para pasar las fiestas navideñas

Pedro Sánchez y Begoña Gómez en Madrid en un evento de ModestoLomba en 2024.
En política, el momento lo es todo. No solo importa lo que se hace, sino cuándo se hace y, sobre todo, cuándo se deja de estar. Por eso, las últimas afirmaciones del eurodiputado Alvise Pérez, presidente de Se Acabó la Fiesta, han encendido todas las alarmas en un contexto ya de por sí explosivo para Pedro Sánchez.
Según ha sostenido públicamente Alvise Pérez, tal y cómo ha comprobado ESdiario, citando fuentes cercanas a la agenda presidencial, el presidente del Gobierno tendría previsto desplazarse junto a su familia al completo a Gabón el próximo 26 de diciembre, en plena Navidad. Una información que, a día de hoy, no ha sido confirmada ni desmentida oficialmente por Moncloa, lo que añade una capa adicional de inquietud y sospecha política.
Conviene subrayarlo desde el inicio: son afirmaciones del eurodiputado de SALF, no una comunicación oficial del Gobierno. Pero en política, el silencio también comunica. Y más aún cuando se habla de un posible viaje internacional del presidente y su entorno familiar en uno de los momentos más delicados de su mandato.
Gabón no es un destino inocente desde el punto de vista simbólico. Se trata de un país africano que, según es conocido en círculos diplomáticos, es lugar habitual de descanso navideño del Rey Mohamed VI de Marruecos. Que el presidente del Gobierno español pudiera elegir ese mismo enclave para pasar las fiestas, lejos del foco público y sin explicaciones previas, resulta cuando menos llamativo.
De acuerdo con la información trasladada por Pérez, el viaje habría sido organizado con antelación y al margen del foco mediático, sin que se haya aclarado si tendría carácter institucional o estrictamente privado. Tampoco se ha informado —al menos por ahora— sobre costes, acompañamiento, seguridad o logística, cuestiones especialmente sensibles cuando se trata del jefe del Ejecutivo.
Pedro Sánchez atraviesa un momento de máxima presión política, judicial y personal. A la acumulación de casos de corrupción que afectan al PSOE y a su Gobierno, se suma un frente familiar sin precedentes en la historia reciente: su mujer, Begoña Gómez, está imputada por cinco delitos, y su hermano, David Sánchez, se encuentra ya en el banquillo, pendiente de juicio. Un escenario que ha erosionado profundamente la imagen pública del presidente y su autoridad moral.
En este clima, cualquier gesto de desconexión, cualquier ausencia prolongada o cualquier escapada discreta se interpreta como una huida del foco, como un intento de tomar aire lejos del ruido político y judicial que asfixia a Moncloa. Y es precisamente ahí donde las afirmaciones de Alvise Pérez encuentran eco social y mediático.
Además, el presunto viaje llega apenas unos días después de una derrota electoral especialmente humillante para el PSOE en Extremadura, una comunidad que durante décadas fue uno de sus grandes bastiones. El partido se desplomó hasta 18 escaños, perdiendo diez respecto a la anterior legislatura, con Miguel Ángel Gallardo —candidato elegido directamente por Pedro Sánchez y que dimitía este lunes 22— al frente de una candidatura claramente castigada por las urnas.
El resultado fue demoledor: el PP se impuso con 29 escaños, Vox consolidó su crecimiento y el PSOE quedó relegado a una posición secundaria en una región tradicionalmente socialista.
Abandona España en un escenario 'raro'
En ese escenario, la posibilidad de que Sánchez abandone el país en Navidad, acompañado de su familia y sin explicaciones públicas, adquiere un significado político inevitable. No se trata de si tiene derecho a descansar —que lo tiene—, sino de cómo se gestiona la imagen institucional en un momento crítico.
La política no se mide solo en decisiones, sino en símbolos. Y hoy, el símbolo que se proyecta —sea o no finalmente cierto el viaje— es el de un presidente desconectado del clima social y político, mientras su Gobierno, su partido y su entorno personal atraviesan una tormenta perfecta.
Alvise Pérez ha puesto la información sobre la mesa. Moncloa, por ahora, guarda silencio.