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El búnker de Encarna Sánchez, donde desaparecieron 43 Millones y un exorcismo

En la exclusiva urbanización de La Moraleja (Madrid), donde el lujo se mide en millones y los secretos en décadas la mítica locutora mandó edificar como su particular búnker de poder, donde vivió sus triunfos radiofónicos, sus batallas personales y donde falleció en 1996 víctima de un cáncer.

Encarna Sánchez

Encarna Sánchezeuropa press

David González
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Encarna Sánchez es posiblemente el mayor mito de la radio española. A su alrededor han aflorado todo tipo de leyendas, exageraciones y, a veces, hasta algún hecho verídico. Como todas las grandes figuras también acumuló una propiedad 

Esta elegante vivienda de 670 m² construida sobre una parcela de 2.700 m² se levanta en la exclusiva urbanización de La Moraleja (Madrid). Se trata del icónico chalet que mandó construir la legendaria periodista y locutora Encarna Sánchez en 1988, y donde residió hasta su fallecimiento en 1996 a causa de un cáncer.

De estilo clásico y refinado, la casa combina el blanco característico de sus paredes exteriores con los tejados de pizarra gris oscuro, logrando una fachada imponente y elegante. En 2019 salió al mercado por 2,8 millones de euros, según informó el portal Idealista, y continúa representando una oportunidad única para quienes busquen una propiedad con historia… y no se dejen intimidar por los rumores que la rodean.

El interior se desarrolla en tres amplias plantas llenas de luz natural gracias a los numerosos ventanales. Los tonos claros predominan y armonizan con los pavimentos, aunque algunas estancias incorporan colores vivos, especialmente en uno de los salones situados en un ala de la vivienda. La biblioteca conserva intacta la estética clásica con un mueble marrón empotrado que recorre toda la pared, estanterías a distintas alturas y una ventana que baña el espacio de luz. Una doble puerta corredera, al quedar abierta, amplía visualmente la habitación, un recurso que se repite en varias estancias para favorecer la continuidad y la sensación de amplitud.

Uno de los dormitorios principales en suite, de gran tamaño, se organiza en tres zonas diferenciadas: la central decorada con papel pintado verde de rayas en varios tonos, un mirador semicircular y un amplio vestidor. La cocina mantiene un aire tradicional con toques rústicos: el blanco domina en muebles y pavimento, generando una sensación de amplitud, mientras que la encimera negra aporta un contraste elegante y muy atractivo. En la zona de entrada destacan las puertas correderas y las escaleras revestidas con alfombra central de terciopelo marrón fijada con barras metálicas doradas.

El chalet de Encarna en La Moraleja.

El chalet de Encarna en La Moraleja.Idealista.

En el sótano se encuentra un garaje para tres vehículos, una bodega, un trastero y un gimnasio de tamaño intermedio con suelo de parquet, varias ventanas que garantizan buena iluminación y un gran espejo en una pared.

El exterior constituye uno de los grandes atractivos de la propiedad. Los amplios jardines cuentan con bancos, zonas de descanso y estatuas decorativas. La piscina, auténtica protagonista, presenta un diseño asimétrico: una parte rectangular principal que termina en un semicírculo donde se ubican las escaleras de acceso. En uno de los porches, parcialmente cubierto, aparece el escudo del Real Madrid, vestigio de uno de sus propietarios posteriores: el exfutbolista croata Davor Šuker, quien adquirió la vivienda (valorada entonces en torno a 500 millones de pesetas) durante su etapa en el Real Madrid, mientras mantenía una relación con Ana Obregón.

Uno de los salones de la casa.

Uno de los salones de la casa.Idealista.

Esta casa, descrita en su día como un auténtico búnker con cristales antibala, puertas acorazadas, alarmas conectadas directamente con la policía y varias cajas fuertes, fue escenario en julio de 1993 de uno de los episodios más mediáticos de la vida de Encarna Sánchez. El 1 de julio, la locutora retiró 43 millones de pesetas (equivalentes a unos 260.000 euros actuales) en efectivo, acompañada de su chófer Carlos Rodríguez. Según su relato inicial, ocultó el dinero en un armario del dormitorio en lugar de guardarlo en las cajas fuertes, antes de viajar a Sevilla para visitar a las Hermanas de la Cruz, de las que era importante benefactora. Al regresar, denunció el robo y señaló inicialmente al chófer como principal sospechoso, lo que derivó en arresto, escuchas y tres años de investigación sin pruebas concluyentes.

El caso se convirtió en un escándalo repleto de contradicciones: variaciones en las cifras mencionadas, detalles extraños y cambios en el testimonio de Encarna. La casa estaba habitada por más personas de las declaradas inicialmente, aunque todos coincidieron en que el chófer no accedió al interior. Ante la aparente parálisis del caso, Encarna contactó directamente con el ministro del Interior José Luis Corcuera, quien asignó la investigación al comisario José Manuel Villarejo. Tras analizar grabaciones, interrogatorios y visitar las zonas más privadas, la conclusión policial fue clara: no hubo robo. Encarna lo habría fingido, arrepintiéndose en el último momento de entregar esa suma (destinada supuestamente a financiar un proyecto de restaurante con María Navarro, mano derecha de Isabel Pantoja). Incapaz de enfrentarse directamente a su entorno, optó por simular el atraco para justificar la desaparición del dinero sin romper relaciones. Este secreto la persiguió hasta su muerte: “Ese secreto me lo llevo a la tumba”, repetía.

Biblioteca de la casa de Encarna.

Biblioteca de la casa de Encarna.Idealista.

Posteriormente la propiedad pasó a manos de Davor Šuker y, más tarde, a una familia discreta. Con el tiempo surgieron rumores de fenómenos extraños: apagones inesperados, puertas y ventanas que se cerraban solas, quizá por corrientes de aire, especialmente en los despachos donde Encarna había trabajado. En una ocasión se vio llegar a la casa a Šuker junto a Ana Obregón, la periodista Paloma Gómez Borrero y el sacerdote jesuita padre Pilón (especialista en fenómenos paranormales), quien realizó una bendición para verificar que no hubiera presencias fantasmales, no una boda secreta, como se rumoreó en su momento. Una empleada doméstica abandonó el empleo alegando hechos inexplicables y las leyendas de “casa encantada” (incluyendo un supuesto pasadizo secreto hacia la vivienda de Isabel Pantoja) se extendieron por el vecindario.

Hoy esta impresionante propiedad de La Moraleja sigue en pie como testigo silencioso de poder, intrigas, generosidad y secretos de una de las voces más influyentes de la España de los 80 y 90. Una excelente ocasión para quien busque lujo con historia y no le asusten las sombras de su pasado.

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