Arranca el juicio escándalo contra el hijo de Mette-Marit y 24 horas antes lo vuelven a detener
Marius Borg Høiby, de 29 años y sin título real, se enfrenta desde este martes a un proceso de siete semanas en el Tribunal de Distrito de Oslo por graves acusaciones de violación, violencia de género, amenazas y delitos de drogas.

Marius Borg Høiby, hijo mayor de Mette-Marit
El Tribunal del Distrito de Oslo ha dado inicio este martes a uno de los juicios más mediáticos y delicados de la historia reciente de Noruega. En el banquillo se sienta Marius Borg Høiby, de 29 años, hijo mayor de la princesa heredera Mette-Marit (fruto de una relación anterior a su matrimonio con el príncipe heredero Haakon) y figura ajena a la Casa Real, quien se enfrenta a un total de 38 cargos graves.
Entre las acusaciones más serias figuran cuatro presuntas violaciones, algunas cometidas supuestamente mientras las víctimas dormían y, en ciertos casos, grabadas sin consentimiento, seis delitos de conducta sexual vejatoria, agresiones físicas y psicológicas a exparejas, amenazas de muerte, daños materiales, alteración del orden público, posesión y transporte de drogas (incluyendo varios kilos de marihuana en el pasado), infracciones de tráfico y reiterados incumplimientos de órdenes de alejamiento.
Chismógrafo
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David González
El número de cargos ha ido creciendo: partió de alrededor de una veintena en junio de 2025, alcanzó 32 en agosto y se elevó a 38 tras nuevas declaraciones y registros recientes. Más de diez personas, en su mayoría exparejas, aparecen como víctimas en el caso.
El fiscal Sturla Henriksbø ha calificado los hechos como “muy graves” y capaces de “dejar huella y destruir vidas”. La pena máxima que se baraja en caso de condena es de hasta 10 años de prisión, aunque algunas fuentes elevan el cálculo a 16 años por acumulación de delitos especialmente graves.
Høiby ha negado categóricamente los cargos más serios, como las violaciones, y solo ha admitido responsabilidad por actos de violencia contra una mujer, amenazas a un hombre y el transporte de marihuana años atrás. Él mismo ha reconocido públicamente problemas con el alcohol, otras sustancias y dificultades de salud mental.
La situación dio un giro aún más dramático el domingo 1 de febrero, cuando Høiby fue detenido nuevamente por la policía de Oslo. Según el comunicado oficial, se le imputan agresión corporal, amenazas con arma blanca (cuchillo) y quebrantamiento de una orden de alejamiento respecto a una persona protegida. El lunes 2 de febrero el tribunal decretó cuatro semanas de prisión preventiva por riesgo de reincidencia, lo que significa que el acusado pasará buena parte del juicio en detención.

Mette-Marit en televisión.
Ese mismo lunes fue trasladado a un centro médico por motivos no detallados, aunque ello no le impidió comparecer ante el juez. En la madrugada del martes, sus padres, el príncipe heredero Haakon y la princesa Mette-Marit, acudieron a visitarlo a la clínica, según fotografías difundidas por medios noruegos como VG.
El juicio, previsto para extenderse durante siete semanas (hasta mediados de marzo de 2026), cuenta con cerca de 200 periodistas acreditados de todo el mundo. No obstante, existen importantes limitaciones: está prohibido fotografiar al acusado (por su expreso deseo, lo que ha generado críticas de varios medios), hay restricciones parciales en las declaraciones de testigos y en la exhibición de ciertas pruebas materiales.

Marius Borg.
La familia real ha dejado claro que ningún miembro asistirá a las sesiones ni emitirá comentarios sobre el desarrollo del proceso. El príncipe Haakon expresó recientemente su empatía hacia las víctimas y reafirmó que Høiby “sigue siendo parte importante” de la familia.
El caso, que estalló con fuerza en agosto de 2024 tras un episodio violento en el domicilio de una expareja, ha mantenido a la opinión pública noruega en vilo durante meses y se ha visto agravado por las informaciones sobre la antigua relación de la princesa Mette-Marit con el financiero y delincuente sexual convicto Jeffrey Epstein.
El abogado defensor Petar Sekulic señaló previamente que su cliente “no lo está teniendo fácil”, con gran temor ante la presión mediática y la gravedad de las acusaciones. El proceso que comienza hoy no solo pone a prueba al sistema judicial noruego, sino que representa uno de los mayores desafíos de imagen para la monarquía en las últimas décadas.