Joaquín Prat estalla en directo: en guerra con la DGT y cuenta lo que nadie se atreve en los medios
El presentador de El tiempo justo de Telecinco no tiene pelos en la lengua. Arremete contra la política de Tráfico, sus “radares a mansalva” y los 400.000 euros despilfarrados en merchandising

Joaquín Prat, el pasado noviembre en Madrid.
La televisión vuelve a convertirse en altavoz de una polémica de alto voltaje político. Joaquín Prat, uno de los rostros más reconocibles de Telecinco, ha protagonizado un duro ataque contra la Dirección General de Tráfico (DGT) que ha generado indignación dentro del organismo público y ha reabierto el debate sobre el uso de los radares en España.
El presentador cargó sin ambages contra la política de control de velocidad impulsada por la DGT, cuestionando abiertamente su finalidad y sugiriendo que detrás de los dispositivos hay un interés recaudatorio más que una preocupación real por la seguridad vial. Un discurso que no es nuevo en determinados sectores, pero que cobra especial relevancia cuando sale de la boca de una figura mediática con millones de espectadores diarios.
En el seno de la DGT, la reacción no se ha hecho esperar. Las palabras de Joaquín Prat han sido calificadas de irresponsables y populistas, al considerar que pueden fomentar el desprecio hacia las normas de tráfico y erosionar la autoridad de un organismo cuya función principal es reducir la siniestralidad en las carreteras. Pero la realidad es que el presentador de El tiempo justo ha puesto el dedo en la llaga y ha dicho lo que piensan millones de españoles sobre el afán recaudatorio de la DGT y el poco empeño o denuncia que pone ante el pésimo estado de muchas de nuestras carreteras, autovías o autopistas.
Fuentes del sector recuerdan que la DGT lleva años defendiendo la instalación de radares como una herramienta clave para reducir la velocidad media y, con ello, la gravedad de los accidentes. Sin embargo, la percepción pública sigue siendo ambivalente, y episodios como el protagonizado por Prat refuerzan el discurso de que se trata de un “impuesto encubierto” al conductor. Y este punto de vista de Joaquín Prat es compartido por muchos expertos también que critican abiertamente la deriva que ha tomado la Dirección General de Tráfico desde que esta al frente, en esta segunda etapa, Pere Navarro.
La polémica está servida. Joaquín Prat ha abierto un frente que va más allá de los radares: el de la credibilidad de las instituciones frente al poder mediático. Y en esa batalla, el riesgo es que el ciudadano acabe creyendo que todas las normas son arbitrarias y todas las autoridades sospechosas.
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