Así fue el año del 23F de 1981 en la prensa rosa: de la boda de Lady Di al tsunami de divorcios
El 23 de febrero de 1981 quedó grabado en la memoria colectiva de España por el intento de golpe de Estado, pero aquel año también estuvo marcado por divorcios sonados, bodas de alto perfil y la consolidación de la prensa del corazón.

Boda de Carlos y Diana de Inglaterra.
El 23 de febrero de 1981 es una de esas fechas que todo el mundo recuerda dónde estaba. La noticia opacó el recuerdo de un año cargado de acontecimientos: el síndrome del aceite de colza, el asalto al Banco Central de Barcelona en mayo, la vuelta del Guernica de Picasso…
Las revistas del corazón no fueron ajenas a la complicada situación política del país, y las portadas de los semanarios rosas de la época reflejaron la intentona golpista en los números posteriores al 23-F.
Muchos famosos de la época, como Susana Estrada, José Luis de Villalonga o Concha Velasco, contaron en distintas publicaciones cómo vivieron esa jornada. Interviú publicó unas listas que grupos de ultraderechistas tenían con nombres populares que serían “purgados” en caso de triunfar el golpe, incluyendo a Ana Belén, José Sacristán o Pilar Miró. La vuelta a la normalidad de la revista del Grupo Z fue la publicación de un desnudo de Marujita Díaz, un falso-robado en el que la tonadillera mostraba toda su pilosa intimidad.
Chismógrafo
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David González
A mediados de los años 80 llegó la Ley del Divorcio y, con ella, un nuevo contenido para las revistas rosas. Gracias a la nueva legislación, parejas que llevaban años llenando las páginas con sus lamentos por no poder rehacer su vida al estar atadas a un matrimonio roto vieron sus plegarias atendidas, y las revistas encontraron un nuevo tema para llenar portadas.
Así solucionaron su situación parejas que llevaban años separados pero no divorciados: Marujita Díaz y Antonio Gades (él quedó libre para casarse con Marisol), Carmen Sevilla y Augusto Algueró (él se unió a Mariví Dominguín y ella a Vicente Patuel, con quienes llevaban años saliendo) o Fernando Fernán-Gómez y María Dolores Pradera, que habían roto relaciones en 1956 y, en ese tiempo, ambos habían rehecho su vida varias veces.
Aunque el matrimonio roto por excelencia en España era el de Lucía Bosé y Luis Miguel Dominguín. Se divorciaron, pero ella nunca le concedió al torero la nulidad eclesiástica, por lo que el diestro nunca pudo casarse por la Iglesia con Rosario Primo de Rivera. Lo hicieron por lo civil, en una ceremonia que unió a dos apellidos demasiado presentes en el siglo XX español.
Civil fue también la boda de Juanito Valderrama y Dolores Abril, un año después cuando él se divorciara de su legítima. Llevaban un cuarto de siglo como pareja artística y sentimental, para morbo del respetable, convertido en algo así como la disidencia tolerada en la irreal España del franquismo, compuesta de tantas realidades soterradas.

Marujita Díaz.
Si hubo una boda internacional en 1981, esa fue la de Diana Spencer y Carlos de Inglaterra. Fue el 29 de julio en Londres y se convirtió en la boda del siglo. A toro pasado, con perdón, se ven algunas de las claves que llevarían al matrimonio al desastre. La ceremonia se convirtió en uno de los acontecimientos con más espectadores de la historia. TVE, en su primer canal, también emitió la ceremonia, en la que no hubo representación española debido a que los novios anunciaron que iniciarían su luna de miel en Gibraltar. El recién estrenado gobierno de Leopoldo Calvo-Sotelo lo consideró una ofensa y decidió que ningún Borbón patrio asistiera de manera oficial al enlace.
Nace la televisión rosa
En España, la boda del año por el rito religioso (y por el económico, para la revista ¡Hola!) fue la de Francis Franco, nieto mayor del dictador, y Blanca Suelves, belleza oficial de la Jet Set patria. La boda se celebró en Tarragona; ella era hija de los marqueses de Tamarit. La revista Interviú, en plan comando, logró romper la exclusiva que se esperaba. La revista del saludo rebajó los ceros de la exclusiva.
Entre los invitados estuvo la hermana mayor del novio, Carmen Martínez-Bordiú, que apenas se quedó en el convite, ya que la saga Franco no le perdonaba el hecho de haberse ido a París para vivir con Jean-Marie Rossi, siguiendo su instinto y rompiendo décadas de hipocresía social. Dejó allí a un marido y dos hijos. El marido, el circunspecto Alfonso de Borbón-Dampierre, duque de Cádiz, asistió como invitado en calidad de viudo in pectore.
Más llamó la atención la asistencia de Massiel, quien se quejó de que no le dejaron ir con su pareja, Carlos Zayas, no porque este fuera político del PSOE, sino porque no estaban casados por la Iglesia.
Quien no fue invitada fue Ana Obregón, primer amor del novio, quien se hizo con la excusa un reportaje diciendo que no se había casado con Francis porque ella no quiso, un noviazgo que prefería olvidar a toda costa.
También en 1981, Televisión Española estrenó el programa Bla, bla, bla, uno de los primeros espacios dedicados expresamente a la crónica social y del corazón en la pequeña pantalla, presentado por Jesús María Amilibia y Marisa Abad. Se tiraba de ironía y famosos como Lola Flores o Bibiana Fernández entraban al trapo de unas preguntas que formaban parte del juego. Lo contrario de hoy. Alguien debería dar un golpe… en la mesa de las redacciones del corazón.