La hija de Marisa Porcel en pie de guerra: lucha por su hogar tras la subasta de la vivienda familiar
La vivienda, propiedad de una empresa vinculada a su madre, fue subastada por Hacienda para cubrir una deuda millonaria, pero Paloma Porcel continúa residiendo allí mientras se mantiene la disputa legal.

Marisa Porcel.
El 15 de agosto de 2018, España despedía a Marisa Porcel, reconocida actriz de cine, teatro y televisión, recordada especialmente por su papel de Pepa en Escenas de matrimonio. Su fallecimiento a los 74 años sorprendió al mundo del espectáculo, pero también sacó a la luz un complicado panorama económico: la actriz tenía una deuda con Hacienda que superaba el millón de euros, concretamente 1.423.736,36 euros, incluida en la lista de morosos publicada por la Agencia Tributaria ese mismo año.
Su hija, Paloma Porcel, cuyo verdadero nombre es Asunción y quien adoptó los apellidos de su madre y de su abuela, se convirtió en heredera universal, obligándose a asumir tanto los bienes como las deudas. Entre los bienes se encontraba el chalet familiar, ubicado en la urbanización Club de Golf de Las Rozas, que originalmente pertenecía a una de las empresas de Marisa Porcel, utilizada para facturar ingresos profesionales y desgravar gastos. Incapaz de hacer frente a la deuda, Hacienda embargó la propiedad y la subastó, siendo adquirida por una empresa inmobiliaria constructora por aproximadamente 700.000 euros.
A pesar del cambio de titularidad, Paloma Porcel sigue residiendo en el inmueble, incluso con otro inquilino, lo que ha dado lugar a un conflicto legal que se prolonga hasta hoy. Fuentes cercanas al caso aseguran que la inmobiliaria podría haber iniciado acciones judiciales para desalojarla, aunque los abogados de la actriz reiteran que “no hay constancia de ninguna denuncia ni acción judicial” y que hasta el momento no se ha recibido notificación alguna. Además, la disputa incluye desacuerdos sobre posibles contratos privados que permitirían la permanencia de Paloma en el chalet y sobre la cifra económica que exigió para abandonar la vivienda, que la inmobiliaria considera desproporcionada.
Más allá del conflicto, Paloma Porcel ha continuado la tradición familiar en el mundo artístico. Ha participado en series como Amar es para siempre, Cuéntame cómo pasó y La caza: Tramuntana, y es una de las voces más reconocidas del doblaje en España, interpretando a Carrie Bradshaw en Sexo en Nueva York y prestando su voz a actrices como Patricia Arquette, Kim Kardashian y Caterina Scorsone. También ha trabajado en teatro y actualmente imparte clases de doblaje en AM Escuela de Voz.
Lo que comenzó como una herencia emotiva tras la muerte de Marisa Porcel se ha convertido en un prolongado enfrentamiento legal. Paloma lucha hoy no solo por su hogar, sino por preservar la memoria y el legado de su madre frente a una disputa que mantiene en vilo a la familia y al mundo artístico.