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Las fotos robadas de Jaime de Marichalar con María Zurita inquietan en Casa Real

La prima de la Infanta Elena ha sido fotografiada con su ex marido, el ex duque de Lugo. El encuentro, cordial, ha sido casual, pero eso no evita que no guste en el Palacio de la Zarzuela

Jaime Marichalar, en las calles de Madrid, el pasado 9 de febrero.

Jaime Marichalar, en las calles de Madrid, el pasado 9 de febrero.GTRES

David Lozano
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Un encuentro casual, fotografiado en pleno centro de Madrid, ha vuelto a poner el foco en las relaciones internas de la Familia Real. El pasado martes 24 de marzo de 2026, María Zurita y Jaime de Marichalar se cruzaron en la calle Goya de Madrid, en el corazón del barrio de Salamanca, mientras ambos realizaban compras por la zona.

Las imágenes exclusivas captadas en un paso de peatones muestran un saludo breve pero claramente cordial: ambos conversan con naturalidad, María —acompañada de su perrita Zeta— posa su mano en el brazo de Jaime y le dedica una sonrisa antes de despedirse y continuar cada uno por su lado entre el gentío.

El momento, captado por el portal Vanitatis, refleja la absoluta normalidad con la que el ex duque de Lugo mantiene las relaciones con la familia política de su ex mujer, la Infanta Elena, más de dieciocho años después de su divorcio. Jaime, que reside también en el barrio de Salamanca y lleva una vida discreta y casi anónima, sigue siendo recibido con cariño y respeto por los Borbón-Dos Sicilias y los Zurita, como ya demostró en su momento en actos familiares como el velatorio de la condesa viuda de Ripalda, donde coincidió con la Reina Letizia, Elena y la Reina Sofía.

Sin embargo, según ha podido saber ESdiario, estas fotos “robadas” han incomodado en la Casa Real. En Zarzuela no gustan este tipo de imágenes espontáneas, aunque se trate de un encuentro casual y sin mayor trascendencia. Prefieren que cualquier imagen pública de miembros de la Familia Real —incluso de quienes ya no ostentan títulos ni agendas oficiales— sea controlada y eviten capturas imprevistas que puedan dar pie a especulaciones o lecturas interesadas.

María Zurita, que vive con sus padres —la Infanta Margarita y el doctor Carlos Zurita— en una amplia residencia familiar del mismo y selecto barrio madrileño, mantiene una vida alejada del foco mediático, centrada en su hijo Carlos y en su estrecha relación simbiótica con sus progenitores. Jaime de Marichalar, por su parte, sigue moviéndose con total normalidad por las calles de Madrid, sin renunciar a su independencia ni a los lazos de afecto que aún conserva con parte de la familia.

Un cruce de calle cualquiera, un saludo amable y unas fotos que, lejos de escándalo, confirman la buena sintonía que persiste entre el exmarido de la Infanta Elena y los Zurita. Pero también una nueva muestra de que, en la Casa Real, la preferencia sigue siendo clara: controlar la imagen antes que dejarla al azar de la calle.

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