Carmen Martínez-Bordiú: nueva rica de España por una súbita herencia de 100 millones de euros
La periodista Pilar Eyre habla sin censura de la nieta de Franco, de toda su influencia pasada y el dinero que se esfumó. Pero la cosa ha cambiado radicalmente.

Carmen Martínez-Bordiú, en una imagen de archivo.
Pilar Eyre repasa sin piedad en su último post en la revista Lecturas la existencia de Carmen Martínez-Bordiú, la nieta mayor de Francisco Franco, una mujer que lo tuvo todo —dinero, títulos, palacios y privilegios— pero que pagó un precio muy alto por ello: una infancia sin amor, matrimonios fracasados, pérdidas dolorosas y una existencia marcada por el escándalo y el rechazo público.
Nacida en el Palacio del Pardo en una habitación convertida en quirófano, Carmen creció rodeada de lujos y adulación, pero ella misma confesó que “lo tuve todo menos una infancia normal y el amor de mis padres”. Educada en las teresianas y luego internada en Suiza, su juventud estuvo marcada por un padre controlador —el marqués de Villaverde— que la encerraba y le impedía relacionarse con chicos de su edad. Sus primeros amores terminaron en fugas, depresiones, trastornos alimenticios y un matrimonio sin pasión con Alfonso de Borbón Dampierre, un enlace más político que romántico del que nacieron dos hijos y que acabó en fracaso absoluto.
La tragedia la persiguió con saña: la muerte de su hijo Fran, el accidente mortal de Alfonso, el odio público que la convirtió en “la mujer más odiada de España” y la frialdad de su familia política. Después llegaron más matrimonios fallidos, relaciones tumultuosas y una vida de exclusivas para sobrevivir económicamente.
Según el último post de Pilar Eyre en Lecturas, Carmen Martínez-Bordiú ha cerrado al fin ese círculo amargo. Tras heredar de su madre una fortuna estimada en 100 millones de euros, la “Carmencita” del franquismo vive ahora retirada del foco, sin necesidad de vender exclusivas y disfrutando de una discreta opulencia.
Pilar Eyre concluye su texto con una reflexión personal sobre las declaraciones de Carmen respecto al sexo y la edad: “no importa la edad porque para ella el sexo sigue siendo importante y ‘no me gusta que los años me pongan límites’”. La columnista remata con un contundente: “¡Me apunto!”.
A sus más de setenta años, Carmen Martínez-Bordiú parece haber encontrado por fin una cierta paz económica y personal después de una vida que parecía escrita para el drama. Una nieta de Franco que pasó de ser la niña mimada del régimen a convertirse en un símbolo de las sombras que siempre acompañaron al apellido más controvertido de la historia reciente de España.
Chismógrafo
Aitana Sánchez Gijón tras ser pillada in fraganti con Maxi Iglesias: "¿Pero de qué vais?"
Isabel de Dios