Toreros y ‘niñas bien’: romances que hicieron historia como precedentes de Roca Rey y Tana Rivera
Desde la pasión frustrada de Cayetana de Alba hasta bodas mediáticas y amores discretos que desafiaron prejuicios, repasamos las relaciones que unieron dos mundos aparentemente opuestos y que siguen fascinando generación tras generación.
Roca Rey y Tana Rivera.
La relación entre Tana Rivera y Roca Rey se ha convertido en una de las más seguidas por la prensa del corazón. La unión entre un torero y una chica de la jet set es un clásico tan arraigado en la crónica social como el del torero y la foklórica, aunque este tiene además el añadido telenovelero de la, presunta, diferencia social.
Tana y el diestro peruano son los últimos (puede que a la hora de escribir esto ya penúltimos) en unirse a esta modalidad parejil. Ya en los años de la posguerra española Cayetana de Alba, XVIII duquesa de Alba y abuela materna de Tana Rivera, mantuvo una relación sentimental con el torero Pepe Luiz Vázquez. Un amor frustrado por la intervención del padre de Cayetana que no veía conveniente este relación.
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Los amores taurinos tuvieorn continuidad familiar con Eugenia Martínez de Irujo, la única hija pequeña de la duquesa de Alba que se casó con Francisco Rivera Ordóñez en octubre de 1998, siendo una de las bodas más mediáticas de finales del siglo XX. Su relación sentimental había arrancado en 1992 pero hubo un momento de ruptura en el que Eugenia se relacionó con otro torero, Miguel Báez el Litri, considerado uno de los matadores más atractivos de la época.
Precisamente el diestro valenciano también protagonizaría otra unión entre torero y 'niña bien'. Se casó el 16 de junio de 2004 con Carolina Adriana Herrera Pacanins, hija y heredera de la mítica diseñadora venezolana Carolina Herrera, de nombre real Carolina Panins, y del empresario Reinaldo Herrera, fallecido hace unos meses. Se conocieron caundo Carolina Adriana estaba preparando un rodaje sobre el mundo taurino.
Después de tres hijos en común (Olimpia de la Concepción, Miguel y Atalanta) se divorciaron en 2017. El torero reincidió en el matrimonio en 2022 con otra mujer ilustre: Casilda Ybarra de Fontcuberta.
La boda secreta de Espartaco y Patricia Rato
Claro que si ha habido una unión entre mujer con apelillo de relumbrón y torero esa es la de Juan Antonio Ruiz Espartaco y Patricia Rato. Él era de origen humilde y con 12 años ya vestía el traje de luces, ella venía de importante saga de banqueros y políticos (su tía es Rodrigo Rato).
Eugenia Martínez de Irujo y Fran Rivera el día de su boda.
Cuando Patricia tenía 20 años, conoció por casualidad a Espartaco en un festival benéfico cerca de Madrid en 1989. Tras el evento, fue a saludarlo al hotel donde se alojaba y él le pidió su teléfono. Como no había móviles, ella le dio el de su trabajo. Él comenzó a llamarla con frecuencia y, aunque se veían poco, mantenían largas conversaciones. Con el tiempo, la invitó a su finca en Sevilla, donde conoció a su familia. Patricia dejó la vida urbana para instalarse en el campo, decisión que su familia no apoyó al principio.
Para evitar a la prensa, el 7 de junio de 1991, a medianoche, se casaron en secreto en la capilla del santuario de Nuestra Señora de Loreto, cerca de Espartinas. Solo asistieron familiares cercanos y el apoderado del torero. Días después de darse el “sí, quiero”, anunciaron que esperaban su primer hijo. En febrero de 1992 nació Alejandra, que se casará en el mismo lugar que sus padres. Luego llegaron Isabella en 1994 y Juan en 2002. Con los años, la relación con la familia de Patricia mejoró.
Patricia Rato y Espartaco.
En marzo de 2010 anunciaron su separación tras casi dos décadas juntos, y se divorciaron ese mismo año. Patricia se mudó a Madrid y rehízo su vida, mientras ambos mantuvieron una relación cordial por sus hijos. El torero continuó en su finca y más tarde inició una relación con Macarena Bazán. En 2015 se retiró de los ruedos. Patricia, por su parte, mantiene una relación con el emrpesario manchego Javier Moro.
El torero que emparentó con los Domecq
Esta historia inevitablemente recuerda a la de Julián López el Juli, y Rosario Domecq Márquez cuya boda fue uno de los acontecimientos sociales más destacados de 2007. El enlace se celebró el 20 de octubre en la capilla de Santa Catalina del Convento de Santo Domingo, en Jerez, con unos 400 invitados y una gran expectación popular en el exterior.
El Juli y Rosario Domecq.
Rosario llegó en calesa junto a su padre, el ganadero Pedro Domecq y Urquijo, luciendo un elegante vestido de Miguel Palacio en seda duquesa blanco roto, con tirantes y detalles de pasamanería. Completaba su look con una tiara familiar de diamantes y perlas. El banquete se celebró en la histórica Casa Palacio Domecq.
La pareja había mantenido una relación de seis años, iniciada a comienzos de los 2000, siempre con gran discreción. Él era ya una figura del toreo desde muy joven, generando un fenómeno a finales de los 90 que recuerda al que vive hoy en día Roca Rey, mientras que ella, licenciada en Comunicación, trabajaba en una galería de arte en Madrid. Al principio, la relación no contó con la aprobación de los padres de Rosario, preocupados por la exposición mediática, pero con el tiempo aceptaron el noviazgo.
Miguel Báez el Litri y Casilda Ybarra.
Tras su matrimonio, tuvieron tres hijos: los mellizos Rosario y Fernando, y más tarde Isabel. A lo largo de los años, Rosario ha mantenido un perfil bajo, alejándose de los medios, mientras que el Juli sí ha concedido entrevistas relacionadas con su carrera.
Todas estas historias de amor que tanto interesaron a la prensa rosa patria son algunos de los precedentes del amor entre Roca Rey y Tana Rivera.