Borja Sémper destapa lo que hizo su esposa para salvarle la vida y conquista a Ana Rosa Quintana
La actriz Bárbara Goenaga, con quien comparte vida el portavoz del PP, se convirtió en la gran protagonista de su entrevista de reaparición en Telecinco.

Borja Sémper en "El Programa de Ana Rosa".
Este jueves Borja Sémper selló su reaparición pública con una conmovedora entrevista en el plató de Ana Rosa Quintana en la que ambos hablaron con el corazón en la mano sobre su travesía por el cáncer que padecieron.
El portavoz del PP, sincero y natural, quiso poner el foco en su esposa, Bárbara Goenaga, como el eje emocional y práctico que le permitió atravesar su cáncer de páncreas, y lo hizo con franqueza y sin adornos. En su conversación con Ana Rosa, el dirigente popular relató cómo, en los meses más oscuros de su enfermedad, fue la actriz quien sostuvo su vida cuando él mismo pensó que no saldría adelante. “Estoy vivo gracias a mi mujer”, confesó sin rodeos, dejando claro que su recuperación no puede entenderse sin ella.
Sémper explicó que, desde el primer momento, Goenaga fue quien se empeñó en que retomara los cuidados que había dejado de lado por su ritmo profesional. Fue ella quien insistió en que se hiciera pruebas, quien no aceptó excusas y quien, en última instancia, permitió que el tumor se detectara en un estadio previo, algo poco habitual en un cáncer tan agresivo como el de páncreas. El político recordó además que la enfermedad ha golpeado duramente a la familia de la actriz, un contexto que, según él, explica la determinación con la que actuó: "Es verdad que el cáncer afectó mucho a su familia, su padre falleció de cáncer de pulmón, su madre también, y gracias a ella estoy vivo. Gracias a ella me detectaron el cáncer de páncreas en un estadio previo, que es difícil detectarlo".
En los primeros días tras el diagnóstico, Sémper admitió que su mayor angustia no era la muerte en sí, sino lo que dejaba atrás: cuatro hijos, dos de ellos pequeños, una mudanza reciente, una hipoteca recién firmada. “Pensé en el marrón que le dejaba a mi mujer”, relató, subrayando que ese pensamiento fue lo que más le pesó. La imagen que dibuja es la de un hombre que, en pleno derrumbe, vio cómo su pareja sostenía la estructura familiar y emocional que él temía perder.
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Después de que Ana Rosa lograra sonrojarle al comentar que vuelve "más guapo" que antes de su enfermedad (piropo que el diputado vasco le devolvió con una sonrisa tras reconocer que "llevo un tiempo alejado de la política y creo que eso ayuda"), Sémper aseguró que "no creo que una enfermedad te defina. Es parte de la vida. Pero sé que hay mucha gente a la que le reconforta que yo haya hablado con naturalidad de una enfermedad que está llena de eufemismos. Que hables con naturalidad de un proceso que es muy duro, aunque cada cáncer es diferente y la quimioterapia cada uno la lleva de manera diferente, ayuda a mucha gente que se ve reflejada". "Y ahora solo recuerdo lo bueno aunque en mi caso fue muy duro, porque al final la quimioterapia es veneno, veneno contra el tumor pero también para el cuerpo. Hay que hablarlo sin dramatismos, sin frivolizar pero con naturalidad", reflexionó.
El político también reconoció que el proceso lo ha cambiado. Ya no quiere “tonterías” ni “gente tóxica”, y ha reajustado sus prioridades para centrarse en lo esencial. En ese nuevo orden, su esposa vuelve a aparecer como brújula: la persona que lo acompañó cuando la vida se estrechó y que, según él, le salvó la vida. Su relato, lejos de la épica, se mueve en la sinceridad cruda de quien ha visto de cerca el abismo y ha salido gracias a alguien que no soltó su mano.
La entrevista logró conectar con el público de Ana Rosa en Telecinco, cuyo programa este jueves anotó un 14.1% de share y 318.000 espectadores, el mayor número desde el 4 de mayo.