Muere Tania Doris, la última gran vedette del Paralelo: amor, éxito y batalla por la herencia de Matías Colsada
La muerte de Tania Doris, a los 74 años, devuelve a la memoria la época dorada del teatro de revista en España y una vida marcada por el éxito, el glamour y una batalla judicial por una fortuna de 37 millones de euros.

Tania Doris en 'Las alegres chicas de Colsada' (1983).
La muerte de la vedette valenciana Tania Doris, a los 74 años, pone punto final a una de las historias más intensas, brillantes y también más turbulentas del Paral·lel barcelonés. La artista, cuyo nombre real era Dolores Cano Barón, falleció rodeada del cariño de sus más allegados y dejando tras de sí el recuerdo de una época dorada del teatro de revista en España. La noticia fue confirmada por personas próximas a la artista y por la también vedette Lita Claver, profundamente emocionada al recordar a quien fue compañera inseparable de escenarios y confidencias desde sus comienzos en Zaragoza.
Nacida en Valencia en 1952, en el seno de una familia andaluza, Tania Doris soñó primero con convertirse en bailarina clásica. Sin embargo, su imponente estatura —rozaba el metro ochenta— terminó apartándola del ballet tradicional y conduciéndola hacia el género frívolo y espectacular del teatro de revista. A los 17 años fue descubierta por el mítico empresario Matías Colsada, creador de las legendarias 'Chicas de Colsada, quien no solo le dio el nombre artístico con el que alcanzaría la fama, sino que además cambió por completo su vida.
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Entre ambos nació una relación sentimental que se prolongó durante más de tres décadas, desde 1969 hasta la muerte del empresario en el año 2000. Aunque Colsada estaba legalmente casado desde 1949 con Aurelia Buj, convivió de manera estable con Tania Doris durante gran parte de su vida. Aquella historia de amor, discreta pero conocida en el mundo del espectáculo, acabaría años más tarde protagonizando uno de los litigios más mediáticos de la crónica social catalana.
Convertida en la gran estrella del histórico Teatro Apolo, Tania Doris fue durante los años setenta y ochenta la reina indiscutible del Paral·lel. Encabezó títulos tan populares como ¡Esta noche... sí!, Yo soy la tentación, Seductora, La dulce viuda, Deseada o Quiere ser mi amante, compartiendo escenario con actores tan queridos como Luis Cuenca y Pedro Peña. Su belleza, elegancia y poderosa presencia escénica la convirtieron en una de las últimas grandes vedettes españolas.

Tania Doris en su apoteosis.
En 1983 dio el salto a Madrid con Un reino para Tania, espectáculo que posteriormente presentó en México invitada por Cantinflas. También participó en la película Las alegres chicas de Colsada, dirigida por Rafael Gil y escrita por Fernando Vizcaíno Casas, un intento de trasladar al cine la esencia de aquellas revistas musicales que llenaban teatros noche tras noche.
Pero detrás del brillo de las plumas, los focos y las lentejuelas se escondía una historia marcada también por los conflictos judiciales. Cuando Matías Colsada murió de un infarto el 25 de marzo de 2000, sin dejar testamento, se abrió una batalla feroz por una herencia valorada en 37 millones de euros. Dos mujeres reclamaron ser hijas extramatrimoniales del empresario —el cuerpo llegó incluso a ser exhumado para realizar pruebas de ADN— y, paralelamente, Tania Doris inició una larga lucha judicial para reclamar el reconocimiento de los años de convivencia y dedicación al productor teatral.
La vedette sostuvo siempre que había entregado su vida personal y profesional a Colsada, facilitando incluso el crecimiento del imperio empresarial que levantó en Barcelona y Madrid. Finalmente, el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya terminó dándole la razón y reconoció su derecho a una indemnización de 2,3 millones de euros, al considerar acreditada una convivencia estable durante más de treinta años y una evidente “pérdida de oportunidades y expectativas” en favor del empresario.
Aquella sentencia convirtió de nuevo a Tania Doris en protagonista de titulares después de décadas retirada de los escenarios. Sin embargo, quienes la conocieron aseguran que en los últimos años llevaba una vida discreta, alejada completamente del espectáculo y de la exposición pública. El gestor cultural Joan Estrada la definió ahora como “la auténtica vedette del Paral·lel: muy alta, muy guapa, muy elegante y profundamente honesta”.
Con su desaparición se apaga una de las últimas luces de aquella Barcelona nocturna, atrevida y teatral que convirtió el Paral·lel en un símbolo de libertad y espectáculo durante décadas. La capilla ardiente se instalará este jueves en el tanatorio de Les Corts, en Barcelona, mientras que el funeral tendrá lugar el viernes por la mañana en el mismo recinto. Tania Doris se marcha, pero deja tras de sí la memoria irrepetible de una época dorada del music-hall español.