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Victoria Federica y su novio arropan a un Juan Carlos I muy desgastado físicamente

La presencia de la nieta del emérito y Jorge Navalpotro en Sanxenxo consolida una relación cada vez más seria ante la preocupante imagen de debilidad del monarca.

Victoria Federica y Jorge Navalpotro en Sanxenxo

Europa Press Reportajes / Europa Press
16/5/2026

Victoria Federica y Jorge Navalpotro en Sanxenxo Europa Press Reportajes / Europa Press 16/5/2026Europa Press

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Sara Conde

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La bahía de Sanxenxo se ha convertido este sábado en el epicentro de una reunión familiar marcada por el contraste entre la juventud de Victoria Federica y el evidente declive físico de don Juan Carlos I. El Rey emérito, que aterrizó en Galicia hace unos días tras una estancia en Cascais, ha generado una notable preocupación en su entorno cercano. A sus 88 años, el desgaste físico es innegable: si en visitas anteriores bastaba el apoyo de su ayudante habitual, en esta ocasión ha necesitado la ayuda de dos personas para descender de su avión privado, sumado a una visible pérdida de peso que ha encendido todas las alarmas sobre su resistencia actual.

Pese a que el monarca se inscribió oficialmente para competir, la realidad de su estado de salud le ha obligado a seguir las regatas desde la embarcación auxiliar y no al timón del "Bribón", como era su deseo. "No sabemos si podrá llevar el timón", confesaban fuentes gallegas antes de confirmarse que vería la competición desde la barrera. Tras disfrutar de la gastronomía local en Meaño, donde degustó mero a la brasa y filloas, el padre de Felipe VI ha encontrado su mejor medicina en el afecto de su familia, recibiendo la visita de la infanta Elena y de su nieta, quienes han cruzado España para estar a su lado.

El novio de Victoria Federica se integra en la familia

La llegada de Victoria Federica no ha sido una visita más, ya que ha acudido acompañada de su pareja, el empresario Jorge Navalpotro. Este encuentro supone la confirmación de que la relación tiene un cariz mucho más serio que los noviazgos anteriores de la joven. Es la segunda vez que Navalpotro coincide públicamente con el emérito, tras un primer contacto el pasado Domingo de Resurrección. En esta jornada marinera, la complicidad entre la pareja fue evidente bajo la atenta mirada de la infanta Elena, quien actuó como testigo de la integración total del joven en el círculo íntimo de los Borbón.

Victoria Federica llegó a Galicia tras una intensa jornada taurina en Jerez de la Frontera, donde presenció el regreso a los ruedos de su amigo Roca Rey. Sin embargo, cambió rápidamente el albero por el salitre para ejercer de apoyo moral de su abuelo. En el club náutico, el grupo compartió confidencias con Simoneta Gómez-Acebo antes de embarcar. Mientras la sobrina del monarca prefirió seguir la jornada desde tierra firme, Vic y Jorge no dudaron en subir a la lancha de apoyo para escoltar al emérito en su gran pasión, la vela, que ahora disfruta con limitaciones.

Este reencuentro en las Rías Baixas subraya la estrategia de las infantas Elena y Cristina de aprovechar las estancias de su padre en España para mantener los vínculos familiares sin necesidad de desplazarse a Abu Dabi. Aunque la imagen institucional de la Casa Real mantiene las distancias, la estampa de este sábado refleja una piña familiar en torno a la figura de un Juan Carlos I que, pese a sus esfuerzos por mostrar normalidad, atraviesa uno de sus momentos físicos más delicados. La seriedad de la relación de Victoria Federica añade una nota de estabilidad en medio de la incertidumbre por la salud del veterano monarca.

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