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Laura y Alba, las hijas de Zapatero, son la clave: brutal palo a Sonsoles Espinosa

La investigación formal al ex presidente del Gobierno, a cargo de la Audiencia Nacional y de la UDEF, ha provocado un seísmo en el PSOE y Ejecutivo, pero nada parecido a lo que ocurre en la familia

José Luis Rodríguez Zapatero y Sonsoles Espinosa en 2006.

José Luis Rodríguez Zapatero y Sonsoles Espinosa en 2006.Europa Press

David Lozano
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La caída judicial de José Luis Rodríguez Zapatero ya no golpea únicamente al expresidente del Gobierno. La onda expansiva amenaza con alcanzar de lleno el núcleo más íntimo y protegido de su familia. Y eso, en el entorno personal del exlíder socialista, ha provocado un terremoto emocional de enormes dimensiones.

Porque una de las imágenes más impactantes de esta jornada política no ha sido solo la imputación histórica de un expresidente del Gobierno por presuntos delitos de blanqueo y organización criminal. El verdadero impacto humano se encuentra en otro lugar: el hecho de que Alba y Laura Rodríguez Espinosa, las hijas de Zapatero, hayan quedado situadas en el epicentro de las investigaciones económicas relacionadas con la presunta trama del caso Plus Ultra.

Como les hemos venido contando, la UDEF registró este martes Whathefav, la agencia de comunicación y eSports fundada por las hijas del expresidente y convertida en una de las sociedades bajo sospecha dentro del entramado investigado por la Audiencia Nacional. El movimiento policial devolvió de golpe a Alba y Laura a un foco mediático del que llevaban años intentando escapar.

Fuentes próximas a la familia consultadas por ESdiario reconocen que la situación ha provocado una profunda conmoción en Sonsoles Espinosa. La esposa de Zapatero siempre intentó blindar a sus hijas de la exposición pública y del desgaste político que acompañó durante años al expresidente. Ver ahora a Alba y Laura en la picota judicial y mediática, vinculadas además a una investigación por presunta corrupción y organización criminal, ha supuesto un golpe emocional devastador para la madre.

No es un detalle menor. Durante años, Zapatero y Sonsoles trabajaron cuidadosamente para separar la vida profesional de sus hijas del apellido político familiar. De hecho, Whathefav nació oficialmente en 2019 como una agencia especializada en eSports, marketing digital y comunicación multimedia, muy vinculada al mundo tecnológico y creativo. Laura ejercía como CEO y Alba pasó posteriormente a administrar solidariamente la compañía junto a su hermana.

La empresa había experimentado además un fuerte crecimiento económico en los últimos ejercicios. Según las cuentas mercantiles publicadas en distintos medios económicos, la agencia incrementó de forma notable su facturación y beneficios, consolidándose en el sector de la publicidad digital y los deportes electrónicos.

Pero todo ese relato empresarial ha quedado ahora sepultado bajo la sospecha judicial. Según las investigaciones conocidas este martes, Whathefav habría recibido importantes cantidades económicas presuntamente vinculadas al entramado investigado alrededor del rescate de Plus Ultra. El juez investiga si determinadas sociedades actuaron como estructuras instrumentales para canalizar pagos y operaciones de dudosa justificación.

La dimensión pública del golpe resulta todavía más delicada por la carga simbólica que arrastra la familia desde hace años. España recuerda perfectamente aquella famosa fotografía de las hijas de Zapatero junto a Barack y Michelle Obama en Nueva York en 2009. Aquella imagen convirtió a Alba y Laura, siendo apenas adolescentes, en objeto de un debate nacional sobre la exposición de los hijos de los dirigentes políticos.

Desde entonces, ambas habían mantenido un perfil relativamente discreto, centradas en proyectos vinculados al audiovisual, la comunicación y el marketing digital. Alba desarrolló además trabajos relacionados con el cine y la producción audiovisual, mientras Laura orientó su carrera hacia el mundo de la publicidad y los medios.

Sin embargo, la investigación judicial ha dinamitado esa discreción. Y en el entorno de la familia existe especial preocupación por el impacto psicológico y mediático que puede provocar la exposición pública de las dos hermanas en medio de una causa judicial de semejante envergadura.

Porque ya no se trata solo del futuro político o judicial de Zapatero. Lo que ahora está en juego es la imagen de toda una familia que durante años intentó separar la esfera privada de la pública y que hoy vuelve a quedar atrapada, de manera brutal, en el centro de la tormenta política y judicial española.

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