Monumental enfado del Rey Felipe: pierde la compostura por un incidente
Ocurría este pasado fin de semana en Vigo durante la celebración del Día de las Fuerzas Armadas. El jefe del Estado no podía ocultar su disgusto por lo que estaba viendo…

El Rey Felipe VI en el Día de las Fuerzas Armadas, este 30 de mayo.
El Rey Felipe VI está acostumbrado a gestionar imprevistos. Lo ha demostrado durante más de una década de reinado, especialmente en actos institucionales donde la imagen forma parte también del mensaje. Por eso llamó tanto la atención lo ocurrido en Vigo durante el acto central del Día de las Fuerzas Armadas. No fue únicamente la caída de la bandera de España durante el izado. Fue la reacción del Rey.
Las cámaras captaron un gesto poco habitual en el monarca. Un rostro serio, visiblemente incómodo y con una expresión de disgusto que apenas intentó ocultar mientras seguía con la mirada cómo la enseña nacional se desprendía del mástil en pleno homenaje y mientras sonaba el himno de España. Las imágenes se han viralizado en las últimas horas precisamente por eso: pocas veces se ha visto al Rey Felipe reflejar de forma tan evidente una emoción negativa en público.
Tal y como les hemos contado en ESdiario, el incidente se produjo durante uno de los momentos más solemnes de toda la ceremonia. Un fallo mecánico en el sistema de sujeción provocó que la bandera cayera durante el izado ante la mirada de los Reyes, la Princesa Leonor, la ministra de Defensa Margarita Robles y la cúpula militar. Aunque los militares reaccionaron con rapidez para evitar que la enseña permaneciera en el suelo, el impacto visual ya era imposible de evitar.
Fuentes conocedoras de lo ocurrido han asegurado al portal Monarquía Confidencial que Felipe VI estaba "muy enfadado" por lo sucedido. No tanto por el error técnico en sí, sino por el significado simbólico del momento y por producirse en uno de los actos más importantes del calendario militar español. Según esas mismas fuentes, el Rey consideró especialmente desafortunado que el incidente se produjera precisamente durante el homenaje a la bandera.
Lo relevante no fue únicamente el contratiempo. Fue la forma en la que el monarca reaccionó. Habitualmente contenido, con una capacidad casi milimétrica para controlar sus gestos en público, Felipe VI dejó esta vez una imagen de sorpresa, incredulidad y evidente malestar que no pasó desapercibida ni para los asistentes ni para quienes seguían la retransmisión en directo.
De hecho, tras el incidente decidió alterar sobre la marcha el protocolo previsto para garantizar la presencia de la bandera durante el resto del acto. Una decisión que evidenció hasta qué punto concedió importancia a lo sucedido.
El desfile de Vigo estaba llamado a ser especialmente simbólico. Era la primera participación de la Princesa de Asturias en el Día de las Fuerzas Armadas como parte de su formación militar y uno de los momentos más destacados de su preparación como futura jefa suprema de los Ejércitos. Sin embargo, la caída de la bandera terminó eclipsando buena parte de la jornada y dejando una de las imágenes más comentadas del fin de semana.
En una institución donde cada gesto se mide al detalle, la expresión del Rey Felipe VI terminó diciendo mucho más que cualquier comunicado. Y precisamente por eso la imagen ha tenido tanto recorrido: porque pocas veces el Rey deja ver tan claramente lo que piensa.