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Descubren la casa secreta para las escapadas de la Infanta Cristina

Es un discreto apartamento en Bidart, con una urbanización privada, con piscina y cerca del mar. Una decoración, en sus 100 metros cuadrados, de inspiración francesa

La Infanta Cristina, en Madrid este pasado junio.

La Infanta Cristina, en Madrid este pasado junio.GTRES

David Lozano
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La Infanta Cristina siempre ha encontrado en la localidad francesa de Bidart un refugio lejos de los focos. Allí ha disfrutado durante años de algunos de sus veranos más felices junto a Iñaki Urdangarin y sus cuatro hijos, pero también ha tenido que afrontar algunos de los momentos más dolorosos de su vida personal. Ahora ese discreto apartamento situado en la costa vascofrancesa vuelve a convertirse en protagonista.

Lejos del lujo que muchos podrían imaginar para una hija de rey, la vivienda representa mucho más que un simple destino vacacional. Es uno de los pocos lugares que Cristina ha mantenido prácticamente inalterados pese a todos los cambios que han sacudido su vida durante la última década: el caso Nóos, la entrada en prisión de Urdangarin, el divorcio y la nueva reorganización de su vida familiar.

La información la publica The Objective, que ha accedido al interior del apartamento de Bidart, una vivienda de cerca de cien metros cuadrados situada en una urbanización con piscina y muy próxima al mar. El inmueble mantiene una decoración de inspiración francesa, con un estilo sencillo y funcional, muy alejado de la ostentación y concebido como un auténtico refugio familiar.

El piso dispone de dos dormitorios, salón, cocina independiente y una terraza con vistas al entorno residencial, características que durante años lo convirtieron en el cuartel general de los Urdangarin durante sus vacaciones en el País Vasco francés. Allí crecieron Juan, Pablo, Miguel e Irene Urdangarin Borbón, disfrutando de una normalidad que la familia ya había perdido en España.

No es casual que Cristina continúe regresando a Bidart. Esa localidad ha estado íntimamente ligada a la historia de los Urdangarin desde mucho antes de que estallara el escándalo del caso Nóos. Era el lugar elegido por la familia de Iñaki para desconectar cada verano y donde la entonces duquesa de Palma podía escapar de la presión que siempre acompañó a los miembros de la Familia Real.

Con el paso del tiempo, sin embargo, aquel escenario idílico fue adquiriendo un significado completamente distinto. Tras la imputación de la Infanta y la condena de Iñaki Urdangarin, Bidart dejó de ser únicamente un destino de vacaciones para convertirse también en el símbolo de una familia que intentaba recomponer su vida lejos del foco mediático.

Incluso después de anunciar su separación, Cristina siguió utilizando el apartamento como punto de encuentro con sus hijos. La vivienda ha sobrevivido al divorcio y continúa formando parte de la vida cotidiana de la hermana de Felipe VI, demostrando que algunos vínculos personales resisten incluso cuando el matrimonio que les dio origen desaparece.

En Zarzuela nunca ha pasado desapercibido el significado sentimental de esta residencia. La Casa Real ha procurado desde hace años mantener completamente diferenciada la actividad institucional del Rey Felipe VI de la vida privada de la Infanta, pero resulta inevitable que lugares como Bidart evoquen una etapa especialmente delicada para la Monarquía.

Hoy Cristina lleva una existencia mucho más discreta, repartida entre Barcelona, distintos compromisos profesionales internacionales y las reuniones familiares con sus hijos. Sin embargo, cada verano el apartamento francés vuelve a recordarle una parte fundamental de su biografía, con luces y sombras a partes iguales.

Porque aquellas paredes han sido testigo de todo: de los años de máxima felicidad familiar, del impacto del proceso judicial contra Urdangarin, de la etapa en la que el ex duque ingresó en prisión y del lento proceso de reconstrucción personal que culminó con el divorcio.

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