Palo póstumo para Ana Obregón: quiebra la empresa de su hijo Aless Lequio
Sin duda alguna supone un duro revés emocional para la actriz y presentadora y, también, para su padre el conde más televisivo. El sueño empresarial ha acabado muy mal

Imagen de archivo de Ana Obregón y su hijo, Aless Lequio.
Supone mucho más que el cierre de una sociedad limitada. En cierto modo, baja la persiana el proyecto empresarial que mejor simbolizaba la personalidad de Aless Lequio, un joven que siempre quiso demostrar que podía construir su propio camino al margen de la popularidad de sHay empresas que desaparecen sin hacer ruido y otras cuyo cierre trasciende lo estrictamente mercantil porque representan mucho más que un balance de cuentas.
Eso es lo que ocurre con Polar Marketing Solutions, la agencia de comunicación y marketing digital que Aless Lequio fundó junto a su íntimo amigo Nacho Fernández Ansorena cuando apenas tenía 22 años y que ahora pone punto final a su trayectoria con la solicitud de concurso de acreedores. Un palo emocional para Ana Obregón y Alessandro Lequio.
Recuenta el portal Vanitatis que quienes le conocieron coinciden en que nunca quiso vivir exclusivamente del apellido. Formado en Estados Unidos y apasionado por el emprendimiento, veía el marketing digital como un sector con enormes posibilidades y estaba convencido de que las empresas debían aprender a comunicar desde las emociones antes que desde los productos. Esa forma de entender los negocios fue la que dio forma a Polar Marketing, una agencia que durante años consiguió hacerse un hueco entre marcas de restauración, ocio y estilo de vida gracias a una filosofía muy marcada por el carácter de sus dos fundadores.
Sin embargo, hay proyectos cuyo principal activo no aparece en ninguna cuenta de resultados. Polar Marketing nació alrededor de la amistad de Aless Lequio y Nacho Fernández Ansorena, y esa conexión personal terminó siendo también una de las claves de su éxito. Cuando el cáncer se llevó la vida del hijo de Ana Obregón en mayo de 2020, la empresa siguió funcionando, pero ya nunca volvió a ser la misma.
Durante estos seis años se intentó mantener vivo un proyecto que estaba profundamente ligado a la figura de su fundador, aunque el mercado tampoco ayudó. La pandemia golpeó con fuerza a muchos de los clientes con los que trabajaba la agencia y, posteriormente, la transformación constante del negocio digital obligó a un proceso de adaptación permanente que terminó haciendo muy difícil garantizar la viabilidad de la compañía. Finalmente, la decisión ha sido poner fin a una etapa que, probablemente, llevaba tiempo agotándose.
Resulta inevitable pensar que, de no haber irrumpido la enfermedad, la historia habría sido muy distinta. Aless Lequio hablaba constantemente de nuevos proyectos, de internacionalizar sus empresas y de seguir creciendo en un sector que conocía bien y que vivía con auténtica pasión. Sus intervenciones públicas transmitían la imagen de alguien mucho más preocupado por la estrategia empresarial que por la exposición mediática, algo poco habitual en alguien perteneciente a una de las familias más conocidas de la prensa del corazón.
Precisamente por eso, el cierre de Polar Marketing tiene una carga simbólica evidente. No desaparece únicamente una empresa; se cierra el último gran proyecto profesional del hijo de Ana Obregón y el conde Lequio pudo desarrollar personalmente, el que llevaba más claramente su sello y en el que volcó buena parte de sus ilusiones antes de que la enfermedad cambiara por completo el rumbo de su vida.
Eso no significa, sin embargo, que su legado desaparezca con la sociedad mercantil. Al contrario. En los últimos años Ana Obregón ha orientado todos sus esfuerzos a mantener vivo el recuerdo de su hijo a través de la Fundación Aless Lequio, impulsando proyectos de investigación contra el cáncer y convirtiendo ese compromiso en la mejor manera de prolongar unos valores que quienes convivieron con él siguen destacando: la capacidad de trabajo, el optimismo y una determinación poco común para alguien de su edad.
Quizá por eso el cierre de Polar Marketing deja una sensación agridulce. Desde un punto de vista empresarial, supone el desenlace lógico de una compañía que ya no encontraba las condiciones necesarias para continuar. Pero desde el plano humano tiene un significado mucho más profundo: representa el final definitivo del sueño emprendedor de un joven que nunca quiso ser conocido únicamente como el hijo de Ana Obregón, sino como un empresario capaz de abrirse camino por sí mismo.
Seis años después de su fallecimiento, aquella aventura iniciada entre dos amigos llega oficialmente a su final.