Ana Obregón zanja el misterio de su casa de Mallorca... pero deja al descubierto la herida que nunca cicatriza
La presentadora rompe su silencio sobre la rebaja del precio de su vivienda balear, aunque la verdadera noticia llega cuando habla de los recuerdos que cada verano la obligan a convivir con la ausencia de Álex Lequio y sus padres.

Ana Obregón rompe su silencio sobre la rebaja del precio de su casa de Mallorca
La venta de la casa de Ana Obregón en Mallorca llevaba semanas alimentando todo tipo de comentarios después de conocerse que el precio del inmueble había sido rebajado para intentar cerrar la operación. Sin embargo, la actriz ha querido dejar claro que ella permanece completamente al margen de cualquier decisión relacionada con la vivienda.
Con la naturalidad que la caracteriza, Obregón ha despejado cualquier especulación al asegurar que son sus hermanos quienes se ocupan de toda la gestión. "No me preguntes porque lo llevan mis hermanos y yo no me entero de nada", confesó, dejando claro que su atención está hoy muy lejos de cualquier cuestión inmobiliaria.
Y es que, para la presentadora, Mallorca sigue siendo mucho más que un destino de vacaciones. La isla representa un refugio cargado de recuerdos que cada verano reabre emociones difíciles de contener. Allí vivió algunos de los momentos más felices junto a sus padres y a su hijo, Álex Lequio, cuya muerte en 2020 marcó un antes y un después en su vida.
"No sabes qué pasa, que son sentimientos muy encontrados. Tengo las sonrisas que tapan el dolor, los recuerdos de mis padres, de mi niño...", reconoció visiblemente emocionada, evidenciando que regresar a la isla supone también enfrentarse a una memoria imposible de borrar.
Chismógrafo
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Isabel de Dios
Pese a ese inevitable peso emocional, Ana Obregón encuentra hoy un motivo para volver a sonreír en Anita, la hija biológica de Álex Lequio, de la que es tutora legal. La pequeña se ha convertido en el gran motor de su día a día y también de este verano mallorquín.
"Fenomenal. Está para comérsela", aseguró con una sonrisa cuando le preguntaron por la niña. Según explicó, ambas están disfrutando de unas vacaciones tranquilas y muy familiares, en las que no faltan los baños de playa, la piscina y los planes al aire libre. Una rutina sencilla que, por momentos, consigue imponerse al dolor y devolver la ilusión a una Ana Obregón que sigue encontrando en Mallorca un lugar donde conviven, a partes iguales, la felicidad y la nostalgia.