Pablo Urdangarin habla y lanza un dardo envenenado a la Casa Real
Se ha declarado fan incondicional de su padre, algo que es normal, pero se ha olvidado que se trata de una ‘bestia negra’ tanto para su madre como para Zarzuela

Iñaki Urdangarin junto a su hijo, Pablo.
Pablo Urdangarin ha comenzado una temporada que puede marcar un antes y un después en su carrera deportiva. El hijo de la Infanta Cristina e Iñaki Urdangarin regresa al trabajo con el Fraikin BM Granollers después de haber renovado su contrato hasta 2028, una muestra de la enorme confianza que el club deposita en su progresión. El objetivo ahora es dar un paso más y convertirse en uno de los referentes del conjunto que dirige Antonio Rama.
El joven internacional reapareció en el primer entrenamiento del curso con una imagen renovada, estrenando un nuevo corte de pelo y transmitiendo un optimismo evidente. "Noto que he dado un salto increíble", aseguró convencido de que atraviesa el mejor momento desde que aterrizó en la élite del balonmano español.
Durante su comparecencia también habló de la influencia que sigue teniendo su familia en su evolución deportiva. Pablo explicó que los consejos que recibe en casa son los mismos que intenta trasladar a sus compañeros de vestuario: disfrutar del balonmano, del grupo y del trabajo diario, convencido de que esa es la mejor receta para seguir creciendo.
Pero las declaraciones que más comentarios han provocado fueron las dedicadas a su padre. Después de que Iñaki Urdangarin confesara hace unos días que es uno de sus mayores admiradores, Pablo no dudó en devolverle el elogio: "Yo también soy su fan y le doy las gracias por sus palabras. Tengo muchas ganas de empezar". Una respuesta espontánea que refleja la magnífica relación que mantienen padre e hijo.
Con esas palabras, Pablo Urdangarin se declaró, además, un admirador incondicional de Iñaki. Una reacción completamente comprensible desde el plano familiar, pero que no deja de tener una evidente carga simbólica. Conviene recordar que el exduque de Palma continúa siendo una auténtica bestia negra tanto para la Infanta Cristina, tras la traumática ruptura de su matrimonio, como para la Zarzuela, donde el caso Nóos sigue siendo uno de los episodios más delicados de la historia reciente de la institución. En ese contexto, el respaldo público de Pablo puede interpretarse como un pequeño dardo envenenado para la Casa Real, que siempre ha intentado pasar página de aquel escándalo.
Mientras tanto, el jugador prefiere centrar toda su atención en el deporte. La renovación hasta 2028 supone un espaldarazo a su trayectoria y confirma que el Granollers considera a Pablo una de las piezas sobre las que construir el futuro del equipo.
Con la confianza del club, la ambición intacta y la ilusión de seguir creciendo, Pablo Urdangarin afronta una temporada en la que espera consolidarse definitivamente entre los grandes nombres del balonmano español. Su evolución deportiva continúa siendo el principal objetivo, aunque sus últimas declaraciones demuestran que el apellido Urdangarin sigue teniendo un peso que trasciende las pistas y vuelve a situar a la Familia Real en el foco mediático.