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Verano escandaloso de la hija de Pedro Sánchez y Begoña: a palos con la Guardia Civil

Ainhoa ha pasado de graduarse en la elitista universidad británica a protagonizar unas ‘vacaciones calientes’ por su polémico comportamiento

Hazte Oír y su protesta a las puertas de La Mareta.

Hazte Oír y su protesta a las puertas de La Mareta.HAZTE OÍR

David Lozano
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La graduación de Ainhoa Sánchez Gómez en la Universidad de Bristol debía servir para cerrar una etapa y abrir otra. La hija mayor de Pedro Sánchez y Begoña Gómez, que ha mantenido durante años un perfil extraordinariamente discreto, acaba de culminar sus estudios universitarios en una de las instituciones británicas de mayor prestigio. Pero el hermetismo que ha rodeado su vida no ha impedido que, poco a poco, hayan trascendido detalles sobre su entorno, sus amistades y también sobre el modo en que algunos de sus compañeros la percibían.

ESdiario ya desveló antes de su graduación algunos de esos detalles. Según fuentes del entorno universitario consultadas entonces, la joven había recibido entre sus compañeros algunos apodos irónicos como “la millonaria”, “la presidenta” e incluso “la princesa”. Unos sobrenombres que, más allá de la inevitable ironía universitaria, reflejan la particular posición de una joven que ha estudiado lejos de España y bajo un dispositivo de discreción y seguridad poco habitual para una estudiante de su edad.

La graduación en Bristol, celebrada el pasado mes de julio, volvió a poner de manifiesto ese blindaje. Ainhoa recibió su título en Neurociencia y Psicología mientras sus padres y otros familiares ocupaban un lugar destacado entre los asistentes. Además, contó con la presencia de un escolta durante buena parte del dispositivo que acompañó sus desplazamientos. La escena volvió a demostrar hasta qué punto la familia presidencial ha tratado de mantener bajo control la exposición pública de sus hijas.

Pero ahora han trascendido nuevos episodios que vuelven a situar a la joven en el centro de la conversación. Según han trasladado a ESdiario fuentes próximas a trabajadores de La Mareta, la residencia oficial de Lanzarote utilizada por Pedro Sánchez durante sus vacaciones, Ainhoa habría protagonizado algunos momentos de tensión con personal vinculado al servicio de restauración del complejo. Esas mismas fuentes apuntan también a determinadas fricciones con agentes de la Guardia Civil destinados a labores de seguridad durante el periodo estival.

Los agentes con los que habría tenido alguna tensión, no formarían parte del dispositivo habitual de Moncloa, sino del refuerzo extraordinario que se incorpora durante las vacaciones del presidente. 

La cuestión cobra especial interés después de la polémica suscitada en las últimas semanas por el enfrentamiento de Ainhoa con la prensa. El episodio ha contribuido a modificar la imagen de absoluta invisibilidad que durante años había rodeado a la primogénita de Sánchez. El presidente y Begoña Gómez han realizado un esfuerzo considerable para mantener a sus hijas alejadas del foco mediático y, sin embargo, el interés periodístico sobre ellas se ha disparado coincidiendo con la graduación de la mayor.

La Mareta se convierte así en el último escenario de una historia que empezó marcada por la discreción y que poco a poco está dejando más huellas públicas. La residencia lanzaroteña no es un simple destino vacacional: se trata de un espacio vinculado al patrimonio del Estado en el que conviven durante el verano la familia presidencial, personal de servicio y dispositivos de seguridad. 

Entre los invitados que han formado parte del entorno de Ainhoa durante esta etapa aparece, además, un nombre especialmente conocido: el presentador y aventurero Jesús Calleja, por lo que ha sido muy criticado.

Lo cierto es que Ainhoa ha conseguido durante años algo que parecía casi imposible para la hija de un presidente del Gobierno: permanecer prácticamente invisible.

Ahora, con los nuevos testimonios sobre supuestas fricciones en La Mareta y después de la polémica con la prensa, esa estrategia de invisibilidad empieza a presentar grietas. 

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