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Golpe mortal para el Emérito: fallece su amigo más íntimo y armador del Bribón

Josep Cusí ha fallecido este miércoles 19 en Barcelona. Se trata de un tremendo drama para Don Juan Carlos,al que deja un tremendo hueco emocional. Tenía 92 años

El Rey Juan Carlos y Josep Cusí en una imagen de archivo

Europa Press Reportajes / Europa Press
19/8/2026

El Rey Juan Carlos y Josep Cusí en una imagen de archivo Europa Press Reportajes / Europa Press 19/8/2026Europa Press

David Lozano
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La muerte vuelve a golpear con especial dureza a Don Juan Carlos. El Rey Emérito ha perdido a una de las personas que durante décadas formaron parte de su círculo más íntimo, de esos amigos que permanecen cuando desaparecen los focos, las responsabilidades institucionales y las circunstancias que rodean a una figura como la suya. Josep Cusí ha fallecido este miércoles en Barcelona a los 92 años, dejando un vacío especialmente difícil de llenar para el padre de Felipe VI.

Cusí no era un amigo más. Era uno de esos hombres que acompañaron a Don Juan Carlos durante buena parte de su vida, primero en los años en los que todavía era Príncipe de España y después durante su reinado. Su vínculo estuvo especialmente unido a una de las grandes pasiones del Emérito: el mar y las regatas. Fue el hombre que estuvo detrás del mítico Bribón y uno de sus compañeros más fieles en la vela.

La noticia ha sido adelantada por La Razón, que destaca precisamente la estrechísima relación entre ambos y el papel decisivo de Cusí en la pasión de Don Juan Carlos por las regatas. El empresario y armador catalán falleció en Barcelona después de años con una salud delicada.

Para el Emérito supone un golpe brutal, especialmente por el momento vital en el que se produce. La distancia, los años y las circunstancias personales han ido reduciendo inevitablemente el círculo de personas que permanecen al lado de Don Juan Carlos desde aquellos tiempos en los que su vida transcurría entre despachos, palacios, barcos y competiciones deportivas.

Josep Cusí era precisamente uno de esos supervivientes de aquella época. Su amistad con el padre de Felipe VI se prolongó durante más de seis décadas. Se conocieron en los años setenta y terminaron construyendo una relación que fue mucho más allá de la vela. Llegaron a ser confidentes y mantuvieron el contacto incluso cuando la distancia entre Abu Dabi y España hizo cada vez más difíciles los encuentros personales.

La marcha del Emérito a Abu Dabi tampoco consiguió romper aquel vínculo. Cuando Cusí ya no podía viajar debido a sus problemas de salud, ambos mantuvieron el contacto telefónico con frecuencia. Según las informaciones publicadas tras su fallecimiento, hablaban incluso semanalmente y Don Juan Carlos continuó muy pendiente de su amigo.

Y es que la historia de ambos está inevitablemente ligada al Bribón. Cusí fue el armador que acompañó al Rey en aquella aventura deportiva que terminó convirtiéndose en una de las grandes pasiones del Monarca. Durante décadas compartieron regatas, victorias, derrotas, viajes y muchas horas de navegación.

El mar terminó siendo el territorio de complicidad de dos amigos que se conocían desde hacía muchísimo tiempo.

Cusí, además, tiene una biografía extraordinariamente singular. Participó en los Juegos Olímpicos de México de 1968 como tirador y estuvo vinculado durante años al mundo de la vela y del deporte. También mantuvo relación con Jacques Cousteau y participó en aventuras vinculadas al mundo submarino.

Pero probablemente ninguna de esas facetas explica mejor su importancia para Don Juan Carlos que la discreción. Cusí pertenecía a esa generación de amigos del Emérito que conocieron al hombre mucho antes que al personaje. Personas que compartieron con él momentos de enorme trascendencia personal y que permanecieron a su lado cuando la situación comenzó a complicarse.

Y esa lealtad adquirió todavía mayor importancia en los últimos años.

La marcha de España, la pérdida de protagonismo institucional y el posterior establecimiento en Abu Dabi han supuesto para Don Juan Carlos una transformación radical de su vida. Personas que durante décadas formaron parte de su entorno dejaron de estar físicamente cerca. Otros amigos fallecieron. Y algunos vínculos se fueron debilitando inevitablemente con el paso del tiempo.

Cusí, sin embargo, permaneció.

Incluso cuando su salud se deterioró, siguió siendo una referencia para el Emérito. El empresario sufrió problemas de salud importantes y desde entonces sus desplazamientos fueron cada vez más complicados. Eso no impidió que mantuvieran la comunicación.

Don Juan Carlos pierde a uno de los últimos grandes testigos de su vida. Un hombre que conoció al joven Juan Carlos, al Príncipe, al Rey y finalmente al Emérito.

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