Alejandra Rubio reaparece, al final de su embarazo, y ataca a Carmen Borrego
La hija de Terelu Campos vuelve a hablar para los medios tras las polémicas declaraciones sobre su primo José María Almoguera y lo hace para dejar claro que le perjudica este lío familiar

Alejandra Rubio.
Alejandra Rubio ha reaparecido ante las cámaras de Europa Press en la recta final de su segundo embarazo y lo ha hecho dejando una frase que, aunque aparentemente se refiere exclusivamente a su estado personal, tiene una evidente lectura familiar. La hija de Terelu Campos reconoce que no está viviendo estas últimas semanas de gestación con la tranquilidad que le habría gustado y admite que las polémicas que han sacudido al clan Campos han terminado afectando a su embarazo. Unas palabras que suenan a mucho más que una simple confesión: son un dardo implícito a su tía Carmen Borrego y a su primo José María Almoguera.
Alejandra cuenta los días para convertirse de nuevo en madre junto a Carlo Costanzia. La pareja espera una niña cuyo nombre mantienen todavía en secreto y que nacerá en Madrid de un momento a otro. Con el parto cada vez más cerca, la influencer ha decidido mantenerse alejada del foco televisivo y pasar buena parte del verano en la capital, tratando de proteger su intimidad y disfrutar de la recta final de un embarazo que, según sus propias palabras, no ha sido precisamente idílico.
Y es que detrás de esa decisión de apartarse temporalmente de la televisión existe un contexto familiar imposible de ignorar. El enfrentamiento de Alejandra con su primo José María Almoguera ha terminado provocando un terremoto que ha alcanzado directamente a sus madres. Terelu Campos y Carmen Borrego protagonizaron recientemente un tenso cara a cara en ¡De Viernes!, donde ambas reconocieron que su relación atraviesa un momento especialmente delicado y que la ruptura entre sus respectivos hijos ha terminado provocando también un distanciamiento entre ellas.
Alejandra, sin embargo, quiere dejar claro que ella no está dispuesta a cargar con todos los problemas del clan Campos. En su reaparición, y preguntada por la situación entre su madre y su tía, ha marcado distancias con una frase especialmente contundente: “Yo soy un ser independiente. No se nos puede meter a todos en el mismo saco siempre”. Una declaración de intenciones con la que pretende desligarse de la guerra familiar y dejar claro que las diferencias entre los adultos no tienen por qué convertirse automáticamente en sus propios problemas.
Pero, acto seguido, la joven ha reconocido algo mucho más revelador. Preguntada por cómo ha vivido su embarazo, Alejandra no ha escondido que las circunstancias familiares han terminado afectándole: “No ha sido un embarazo perfecto, perfecto no, la verdad. Me hubiera gustado tener un poco más de tranquilidad”. Y aunque inmediatamente resta dramatismo a sus palabras asegurando que “la vida es así” y que tampoco quiere “hacer un drama de nada”, el mensaje ya estaba lanzado.
Porque precisamente ahí se encuentra el dardo. Alejandra no pronuncia los nombres de Carmen Borrego ni de José María Almoguera. No los necesita. El contexto habla por sí solo. La joven ha pasado buena parte de su embarazo bajo el ruido generado por la guerra con su primo, una guerra que además ha terminado contaminando la relación entre Terelu y Carmen. Y ahora, cuando se encuentra a las puertas de dar a luz, admite públicamente que habría querido tener “un poco más de tranquilidad”.
La frase adquiere todavía más significado porque Alejandra ha decidido apartarse temporalmente de la televisión. No quiere más polémicas, ni debates familiares, ni convertirse en protagonista de una guerra que considera ajena. Su mensaje parece ser bastante sencillo: ella es independiente y quiere vivir su maternidad al margen de los problemas que arrastra el resto de la familia.
No obstante, su confesión supone también una confirmación de las palabras de Terelu. Porque si hasta ahora podía existir alguna duda sobre hasta qué punto el conflicto familiar estaba afectando personalmente a Alejandra, ella misma acaba de despejarla. No ha tenido el embarazo “perfecto” que hubiera deseado y reconoce que le habría gustado disfrutar de mayor serenidad.
Mientras tanto, la joven afronta con nervios el momento del parto. No ha querido revelar cuándo sale de cuentas y reconoce que Carlo Costanzia también está especialmente nervioso ante la llegada de su segunda hija.