Terelu Campos, acorralada: obligada a buscar refugio para no arruinar su carrera
La hija de María Teresa está pasando uno de los peores verano de su vida, envuelta en numerosas y sonadas polémicas familiares y profesionales
Terelu Campos, en el centro de la polémica, se refugia con Kike Calleja.
Terelu Campos atraviesa un verano especialmente complicado. La hija de María Teresa Campos se ha convertido en protagonista involuntaria de varias de las polémicas que han sacudido al clan familiar y, paralelamente, su situación profesional tampoco atraviesa precisamente por su mejor momento. La colaboradora se encuentra contra las cuerdas y ha encontrado un inesperado refugio en una persona que conoce perfectamente sus luces y sus sombras: Kike Calleja.
La fotografía de ambos no es una imagen cualquiera. Europa Press ha captado a Terelu junto al periodista, uno de sus grandes amigos y también una persona que forma parte de su círculo más íntimo desde hace muchos años. Calleja fue, además, pareja sentimental de Terelu durante unos meses y llegó a integrarse plenamente en el universo de Las Campos. Ahora, mucho tiempo después de aquella relación, su amistad se mantiene intacta.
Y Terelu necesita apoyos. Probablemente como pocas veces en su trayectoria profesional reciente. La colaboradora lleva meses encadenando episodios que han terminado erosionando su posición en televisión y que se suman a una situación familiar especialmente delicada.
El conflicto entre su hija Alejandra Rubio y su sobrino José María Almoguera ha terminado teniendo consecuencias directas en la relación entre Terelu y Carmen Borrego. Las dos hermanas protagonizaron recientemente un tenso encuentro televisivo en el que reconocieron que su relación atraviesa un momento complicado. Una guerra que, en principio, pertenecía a la generación de sus hijos, pero que ha acabado afectando de lleno a las dos hermanas.
A esto se ha sumado el episodio de la casa de María Teresa Campos en Málaga. La aparición de imágenes del interior de la vivienda en un portal inmobiliario provocó que Terelu abandonara un plató de televisión visiblemente afectada. Posteriormente explicó que aquella situación había despertado recuerdos y emociones que no estaba dispuesta a revivir.
No es la primera vez este año que Terelu reconoce que la presión está pasando factura. En primavera tuvo que someterse a una intervención ocular después de que un orzuelo se complicara, y ella misma relacionó entonces su problema con una bajada de defensas provocada por el estrés.
Pero el problema para Terelu no es solamente personal. Profesionalmente, el escenario tampoco invita al optimismo. Su regreso a la televisión después de años alejada del foco parecía destinado a convertirse en una segunda oportunidad, pero la colaboradora se ha encontrado con un terreno mucho más hostil del que probablemente esperaba.
Sus enfrentamientos en plató, las polémicas familiares y las informaciones que afectan a su entorno han convertido muchas de sus apariciones televisivas en auténticos campos de batalla. Incluso ha tenido enfrentamientos con compañeros y periodistas por informaciones que no le han gustado, como ocurrió recientemente con Luis Pliego, director de Lecturas.
Y es precisamente en este contexto cuando aparece Kike Calleja. El periodista representa para Terelu algo que ahora mismo parece especialmente necesario: un espacio de confianza alejado del ruido televisivo. Alguien que conoce a la familia desde dentro, que ha vivido junto a ella algunos de sus momentos más mediáticos y que, pese al paso del tiempo y a la ruptura sentimental, continúa siendo una persona de máxima confianza.
La imagen adquiere así una lectura mucho más profunda. Terelu no parece estar buscando protagonismo. Más bien al contrario. En un momento en el que cada movimiento suyo acaba convertido en noticia, la colaboradora se refugia en alguien que pertenece a su círculo más privado.
El verano que debía ser un periodo de descanso se ha convertido para ella en una sucesión de frentes abiertos.
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Roberto Pérez