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Preocupación en el campus: alumnos de la Carlos III se rebelan contra Leonor

La llegada de la Princesa a la universidad madrileña ha alterado inevitablemente la rutina y algunos compañeros ya hablan de más seguridad y de una presencia difícil de ignorar.

La Princesa Leonor, en su primer día en el campus de la Carlos III.

La Princesa Leonor, en su primer día en el campus de la Carlos III.GTRES

David Lozano
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La Princesa Leonor apenas lleva una semana como universitaria y su presencia en la Universidad Carlos III de Madrid ya empieza a dejar situaciones que trascienden de la estricta normalidad académica que tanto la Casa Real como la propia institución universitaria quieren preservar. La heredera al trono comenzó el pasado lunes sus estudios de Ciencias Políticas en el campus de Getafe con la intención de integrarse como una alumna más, pero su condición hace prácticamente imposible que su presencia pase inadvertida.

Desde el primer día, la expectación fue evidente. Leonor llegó al campus poco antes de las nueve de la mañana, vestida de manera informal y acompañada por su equipo de seguridad, y fue recibida por el rector Ángel Arias, la vicerrectora de Estudiantes y el decano de la Facultad de Ciencias Sociales y Jurídicas. La Universidad Carlos III ha insistido desde el principio en que la Princesa tendrá los mismos horarios, profesores y dinámica académica que sus compañeros y que no existe ningún plan especial para ella. Compartirá además aula con alrededor de cuarenta estudiantes.

Sin embargo, según publica Mujerhoy, algunos alumnos han explicado cómo están viviendo realmente estas primeras jornadas con la heredera en el campus. Y es precisamente este tipo de situaciones, cuando apenas ha transcurrido una semana desde el comienzo de las clases, lo que preocupa en Zarzuela, tal y como ha podido comprobar ESdiario. La Casa Real es consciente de que cualquier alteración de la rutina universitaria puede terminar convirtiéndose en un foco de atención añadido para una joven que necesita precisamente lo contrario durante esta etapa: normalidad, discreción y el menor ruido posible.

El problema no es tanto que los estudiantes sepan que Leonor está allí. Eso era inevitable desde el momento en que se conoció su elección de la universidad pública madrileña. La cuestión está en cómo esa presencia modifica, aunque sea ligeramente, el funcionamiento habitual del centro. La seguridad es uno de los elementos que más llaman la atención entre los alumnos, que han percibido un despliegue superior al habitual alrededor de las zonas en las que se mueve la Princesa.

La propia experiencia del primer día ya permitió comprobarlo. Mientras desde la Universidad se trataba de transmitir una imagen de absoluta normalidad, la llegada de la heredera provocó la presencia de numerosos medios de comunicación, curiosos y estudiantes interesados en contemplar de cerca a la futura Reina. Algunos alumnos explicaron incluso que habían recibido comunicaciones internas sobre su incorporación y que habían advertido un incremento de las medidas de seguridad.

En Zarzuela siguen con especial atención esta evolución. La prioridad pasa por evitar que la presencia de Leonor termine condicionando la vida de sus compañeros o convirtiendo el campus en un escenario permanente de expectación. La Princesa necesita disponer de un espacio universitario lo más parecido posible al de cualquier otra estudiante de su edad y, al mismo tiempo, los responsables de su seguridad tienen la obligación de garantizar su protección.

Es un equilibrio complicado. La Casa del Rey ha optado deliberadamente por una universidad pública y por una integración académica prácticamente ordinaria, pero la condición de heredera al trono no desaparece al cruzar la puerta de la facultad. Tampoco lo hace la necesidad de mantener unas medidas de seguridad acordes con su posición.

Leonor, mientras tanto, ha comenzado su carrera con el mismo horario que sus compañeros y con una agenda académica que incluye asignaturas como Teoría del Derecho, Metodología de Investigación en Ciencias Sociales y Fundamentos de Ciencia Política. La intención de la Casa Real es que sus compromisos institucionales interfieran lo menos posible con sus estudios.

La cuestión ahora es comprobar si ese equilibrio se mantiene durante los próximos meses. Porque una cosa es que la Princesa de Asturias sea recibida con curiosidad durante sus primeros días y otra muy distinta que su presencia termine modificando de manera permanente el ambiente de la universidad. Y en Zarzuela, donde conocen perfectamente la dimensión que puede adquirir cualquier detalle relacionado con la heredera, siguen con atención lo que está ocurriendo en Getafe.

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