Alarma de seguridad en Zarzuela: amenaza en los Premios Princesa de Asturias
Fundación Princesa de Asturias alerta de una oleada de falsas invitaciones a los Premios 2026, una situación que eleva la preocupación de los equipos de seguridad de la Casa Real.

La Famlia Real, en la pasada edición de los Princesa de Asturias.
Los Premios Princesa de Asturias se preparan para volver a convertir Oviedo en el centro de todas las miradas, pero esta vez una amenaza ajena a los galardones ha obligado a extremar las precauciones. La Fundación Princesa de Asturias ha lanzado una alerta ante la detección de nuevas falsas invitaciones para la edición de 2026, un fraude que utiliza el nombre de la institución para tratar de engañar a posibles asistentes.
La situación adquiere una especial relevancia porque no se trata de un acto cualquiera. Los Premios Princesa de Asturias tienen como presidenta de honor a la propia Leonor y su ceremonia de entrega reúne cada año en el Teatro Campoamor a los premiados, representantes institucionales, personalidades de distintos ámbitos y a la Familia Real. La Fundación confirma oficialmente que la solemne ceremonia tendrá lugar en octubre en Oviedo.
La alerta no se queda, por tanto, en una simple advertencia frente a una estafa. La utilización del nombre de los Premios y de una institución directamente vinculada a la Princesa de Asturias obliga a mirar el asunto también desde el punto de vista de la seguridad. La alarma en los equipos de Zarzuela resulta lógica ante cualquier intento de utilizar una cita de estas características para introducir a personas ajenas al dispositivo, obtener información de invitados o hacerse con documentación que permita acceder a determinados actos.
La propia Fundación ha colocado en su página web una advertencia específica sobre la "suplantación de identidad y estafas detectadas" en su nombre. El aviso aparece precisamente cuando la maquinaria de los Premios 2026 comienza a intensificarse y cuando la organización trabaja ya en los diferentes actos que conformarán la Semana de los Premios.
El mecanismo utilizado puede resultar especialmente peligroso precisamente por la apariencia de oficialidad. Una invitación relacionada con los Premios Princesa de Asturias puede resultar perfectamente creíble para alguien que no conozca al detalle los procedimientos de la Fundación. El objetivo de los impostores pasa por aprovechar precisamente esa confianza para conseguir dinero o documentación personal, según las alertas difundidas sobre estos casos.
Y aquí aparece una de las cuestiones que más preocupa cuando el nombre de la Familia Real queda asociado a este tipo de operaciones. Los Premios no son únicamente una ceremonia institucional: alrededor de ellos se desarrolla durante varios días una intensa agenda de actos, encuentros y desplazamientos en los que participan la Princesa de Asturias y distintos miembros de la Familia Real. Cualquier intento de infiltración o de obtención fraudulenta de acreditaciones es, por ello, un asunto que obliga a extremar los controles.

La alerta en la web de la Fundación Princesa de Asturias.
La Fundación ha dejado claro además que las invitaciones oficiales siguen sus propios cauces y que determinadas solicitudes están sometidas a un procedimiento concreto. En su información para la ciudadanía recuerda, por ejemplo, que las invitaciones solicitadas para la ceremonia del Teatro Campoamor no permiten acceder a otros actos fuera de ese recinto.
El aviso llega en un momento especialmente sensible para Leonor. La heredera afrontará en otoño una nueva edición de los Premios que llevan su título y que constituyen una de las grandes citas de su agenda institucional. La Fundación, presidida de honor por la Princesa de Asturias, prepara ya una edición en la que volverán a coincidir personalidades internacionales de primer nivel. Entre los galardonados de 2026 figuran, entre otros, Patti Smith, Studio Ghibli y Leo Messi.
El nombre de la Fundación Princesa de Asturias y el de Leonor están siendo utilizados como reclamo por personas que nada tienen que ver con la organización de los Premios. Y cuando la destinataria de la ceremonia es la futura Reina de España, cualquier grieta en los mecanismos de control adquiere una dimensión añadida.
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