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Rodolfo Sancho recibe el apoyo de sus compañeros mientras Edwin Arrieta sigue siendo el gran olvidado del caso

Juanjo Artero, Víctor Clavijo y Pepe Viyuela arropan al actor en sus horas más difíciles, pero sus declaraciones reabren un debate incómodo: ¿dónde queda el recuerdo de Edwin Arrieta en una industria que suele reivindicar la solidaridad y la defensa de las víctimas?

Rodolfo Sancho.

Rodolfo Sancho.Europa Press

David González
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El mundo de la interpretación ha cerrado filas en torno a Rodolfo Sancho. Juanjo Artero, Víctor Clavijo y Pepe Viyuela han aprovechado su presencia en los Premios Actúa de AISGE para transmitirle su cariño y ofrecerle su apoyo en un momento especialmente delicado, marcado por la situación judicial de su hijo, Daniel Sancho, condenado a cadena perpetua en Tailandia por el asesinato de Edwin Arrieta.

 Sin embargo, este aluvión de muestras de afecto también deja una pregunta sobre la mesa: ¿por qué la solidaridad pública de tantos artistas parece centrarse ahora en el entorno del condenado mientras la víctima corre el riesgo de quedar relegada a un segundo plano?

El actor atraviesa una etapa complicada. A la condena de su hijo se suma la reciente reaparición televisiva de Silvia Bronchalo, su expareja y madre de Daniel, quien ha hablado públicamente de la relación que mantiene con Rodolfo Sancho y de su distanciamiento familiar.

Mientras el intérprete guarda silencio sobre esta polémica y continúa centrado en su trabajo, con el rodaje de la serie Casper para TVE, varios compañeros han querido dejar claro que no está solo. Durante los Premios Actúa, celebrados en el Teatro Nuevo Alcalá de Madrid, las declaraciones de apoyo se sucedieron, dibujando una imagen de solidaridad profesional con el protagonista de El Ministerio del Tiempo.

Víctor Clavijo fue especialmente contundente al expresar el cariño que siente por él. «A Rodolfo le quiero mucho, le quiero mucho desde hace muchísimos años, y él sabe que cuenta con mi apoyo, con mi amor incondicional para siempre», afirmó, dejando claro que su relación personal con el actor está por encima de las circunstancias que rodean a su familia.

El intérprete evitó entrar a valorar la condena de Daniel Sancho y se limitó a reivindicar su amistad con Rodolfo. Una postura que, desde el punto de vista personal, puede entenderse como una muestra de lealtad hacia un compañero de profesión.

Pepe Viyuela y Juanjo Artero también se suman al apoyo

Pepe Viyuela quiso poner el foco en la situación personal que atraviesa el actor. «Primeramente es una persona extraordinaria. Viviendo momentos difíciles y por lo tanto pues todo nuestro apoyo como profesionales, pero ante todo como seres humanos. Un abrazo y ojalá estos malos momentos pasen», manifestó.

Juanjo Artero y María Garralón.

Juanjo Artero y María Garralón.Europa Press

Viyuela también se ofreció a ayudarle si lo necesitara, convencido de que Rodolfo Sancho dispone de fortaleza suficiente para afrontar las dificultades. Sus palabras se suman a las de otros compañeros que han preferido dejar al margen la controversia judicial para expresar su cercanía al actor.

Juanjo Artero, por su parte, recordó su experiencia profesional junto a Sancho en la película No habrá paz para los malvados. «Es un compañero maravilloso, un pedazo de profesional», señaló, antes de reconocer que no ha hablado con él últimamente y que desconoce los detalles de su situación más reciente.

Edwin Arrieta y Daniel Sancho.

Edwin Arrieta y Daniel Sancho.mediaset

Los tres testimonios tienen un denominador común: el cariño hacia Rodolfo Sancho y la voluntad de acompañarlo en un momento complicado. Pero también ponen de manifiesto una diferencia importante que conviene no perder de vista: mostrar afecto a un compañero no equivale a respaldar las acciones de su hijo ni a cuestionar la sentencia judicial.

La pregunta incómoda: ¿qué pasa con Edwin Arrieta?

Es precisamente ahí donde surge el debate. El respaldo a Rodolfo Sancho es legítimo desde el ámbito personal, pero la atención mediática que reciben estas muestras de solidaridad contrasta con el riesgo de que Edwin Arrieta quede reducido a un nombre secundario en una historia centrada casi exclusivamente en la familia Sancho.

El médico colombiano fue la víctima del crimen por el que Daniel Sancho ha sido condenado. Su nombre, su vida y el dolor de sus familiares deberían ocupar un lugar central en cualquier conversación pública sobre el caso, también cuando las cámaras se dirigen a los compañeros de profesión de su padre.

La cuestión no es exigir a los actores que renuncien a sus amistades ni cuestionar que quieran ayudar a Rodolfo Sancho. Tampoco se trata de responsabilizar al padre por los hechos atribuidos judicialmente a su hijo. El debate es otro: ¿por qué la solidaridad que tantas veces se reivindica desde el mundo de la cultura parece tener menos protagonismo cuando se trata de recordar a la víctima de un caso tan mediático?

En una industria en la que numerosos intérpretes utilizan su visibilidad para apoyar causas sociales, defender derechos y denunciar injusticias, resulta pertinente preguntarse si esa sensibilidad se mantiene también cuando la víctima no forma parte del círculo cercano de quienes protagonizan la noticia.

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