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La pelea de Agustín Pantoja en Madrid arruina el concierto de su hermana

Se lo hemos contado este fin de semana en ESdiario. El concierto de la tonadillera en la capital de España ha sido todo un éxito, pero ahora trasciende que algo ha empañado el triunfo.

Isabel Pantoja, en su concierto de Madrid.

Isabel Pantoja, en su concierto de Madrid.

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Se lo hemos contado en ESdiario con una crónica de nuestro el Wizink Center de Madrid vibró en la noche de este pasado sábado 13 de abril con el esperado concierto de Isabel Pantoja. Durante tres horas, la tonadillera deleitó a sus fans con su clásico repertorio de canciones.

Tal y como recogíamos este domingo, la artista presentó sus nuevos temas durante la primera hora. Es la única parte donde le cuesta arrancar al público. No son canciones conocidas. No levantan pasiones. Aún así su soberbia en el escenario no hace falta escuchar. Sólo ver. La hora y media final fue sublime. Llegaron sus temas. Los de Perales. Los de Juan Gabriel. Los de Manuel Alejandro. Isabel Pantoja está plena. Feliz. No lo puede disimilar. Fue el momento de Marinero de luces el éxtasis se apoderada de los asistentes.

Ella lo provoca. "Estoy super feliz y es un honor volver a estar después de cuatro años en este Madrid que tanto quiero y tanto me ha dado".

Todo fueron todo alegrías. Su hermano y mano derecha, Agustín Pantoja, empañaba y mucho el éxito de su hermana en el escenario por una nueva subida de tono, un nuevo encontronazo con la prensa que se podría haber ahorrado perfectamente. Ocurría después del concierto y a la llegada de la cantante y de todo su staff al hotel donde iban a pernoctar.

Agustín Pantoja, otro incidente más

La llegada se produjo en una furgoneta, la típica de alta gama con los cristales opacos, a la zona de carga y descarga del hotel. Pese a que se podía ver a una Isabel Pantoja muy sonriente, su hermano no estaba dispuesto a responder a los periodistas -que la esperaban para recoger testimonio de su éxito o valoraciones y no para asaltarles o robarles- y se peleaba y encaraba directamente con todos ellos:

"El micrófono en la boca, no, por favor, en la boca, no. De verdad, es que estropeáis todo, ¡venga ya! ¡joder, ya!", protestaba y gritaba con muy malas formas.

Lógicamente, después de este enfrentamiento Agustín recibía las críticas de la prensa y con ello lo único que lograba era empañar el rotundo éxito de su hermana sobre el escenario que, tal y como recogía nuestra crónica, regresaba a Madrid con un espectáculo diferente. Nada que ver con el de hace cuatro años. Ni cambio de vestidos ni cuatro horas de concierto. Hoy viene a cantar, no a un desfile de moda. Lo ha conseguido. Ha escuchado las críticas de otros tiempos. Todo muy medido. Un vestido y dos horas y media. Lo justo.

Su hermano no canta. Y las crónicas de los últimos días son un refrito de lo que lo que sucedió hace casi cinco años. Lo que tenía que suceder, anoche ocurrió. Pantoja masticó Madrid como sólo lo hacen las grandes. A las 23:00 horas da la espalda al público y se va. Su desposeída. Al estilo de la siempre recordada Juanita Reina. Grandeza de España.

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