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Cintora manda a una reportera a Alcalá y TVE se retrata: “feladora mediática”

La grosera manipulación informativa de Televisión Española comienza a pasarle factura a sus periodistas en la calle, algunos de ellos encantados con el sanchismo

El momento tenso con la reportera de TVE.

El momento tenso con la reportera de TVE.TVE

David Lozano
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La tarde de domingo caía mansa sobre Alcalá de Henares —cielo limpio, temperatura amable—, pero el ambiente político ardía. Lo encendió una convocatoria de corte ultra impulsada por Pablo Lucini, dirigente juvenil de Democracia Nacional, que llamó a protestar ante el centro de atención a migrantes de la ciudad complutense para exigir su cierre. Lo que empezó como un acto de agitación simbólica terminó dejando un episodio que ya circula como pólvora en las redes: un choque directo con una reportera de TVE, enviada del programa Malas Lenguas.

En pleno directo, mientras la reportera intentaba introducir el contexto de la protesta, Lucini —rodeado de banderas e inconformismo— arremetió no solo contra la política migratoria del Gobierno de Pedro Sánchez, sino contra la propia periodista. Entre abucheos de asistentes, se escuchó el insulto “feladora mediática”, expresión coreada por algunos concentrados para afearle, dicen, que “traga sin rechistar” el discurso informativo del sanchismo. El corte dura apenas unos segundos, pero ha bastado para viralizarse este martes 22, según ha podido comprobar ESdiario tras rastrear X, Telegram y otras redes sociales

El mitin improvisado de Lucini desplegó el repertorio clásico ultra: denuncias de un supuesto “reemplazo étnico”, advertencias de que “los españoles acabaremos sintiéndonos extranjeros en nuestra propia tierra” y la idea de que España estaría “a punto de estallar” si no se frena la llegada de inmigrantes. También vinculó la política del Ejecutivo con episodios violentos recientes, extremo que no presentó con datos verificables durante la intervención.

Aunque la concentración se celebró en Alcalá de Henares, varios de los colectivos presentes procedían de fuera de la ciudad, según vecinos consultados in situ. La convocatoria, no obstante, terminó sin incidentes graves —un contraste con los roces que sí se registraron en Torre Pacheco en actos de tensión migratoria anteriores.

El rechazo a TVE se extiende por la calle

Lo ocurrido en Alcalá no es un caso aislado. El clima contra los equipos de Televisión Española lleva meses subiendo de temperatura, alimentado por acusaciones de manipulación informativa que distintos grupos sociales, vecinales y políticos han verbalizado ante las cámaras. Ya lo vimos durante la DANA en Valencia, donde reporteros de TVE fueron increpados entre gritos de “manipulan” y “decid lo que pasa de verdad”. Se repitió en Torre Pacheco, con vecinos enfrentados a cámaras por la cobertura del fenómeno migratorio. Ahora la escena se traslada a Alcalá de Henares, donde la percepción de sesgo ha prendido entre sectores críticos con el Gobierno.

Entre los nombres que más se citan cuando se habla de “sesgo sanchista” en la pública aparecen Javier Ruiz, Silvia Intxaurrondo y Jesús Cintora, periodistas identificados —según sus detractores— con una línea editorial indulgente con la Moncloa. Y a esa lista se sumará en septiembre Pepa Bueno, llamada a presentar la segunda edición del Telediario de La 1. Su fichaje, como ya anticipó ESdiario en primicia, habría sido impulsado desde el entorno de Sánchez tras su controvertida salida de El País. Un movimiento interpretado por críticos como un intento de reforzar la narrativa gubernamental en la televisión pública.

La reportera de Jesús Cintora vivió en Alcalá lo que en las redacciones se llama “baño de realidad”: intentar informar rodeada de gritos, teléfonos grabando y un líder ultra dispuesto a convertir el informativo en un ring simbólico. Aunque el momento fue breve, la incomodidad resultó evidente. Ese fragmento —recortado, subtitulado y repetido— circula ya como prueba del divorcio entre lo que se cuenta desde plató y lo que algunos ciudadanos creen que sucede en la calle.

Cuando cada conexión en directo puede convertirse en escrutinio público de la credibilidad de un medio, la televisión deja de ser solo un canal: se vuelve campo de batalla. Alcalá ha sido la última escena; difícilmente será la última. Con el calendario preelectoral al fondo, la discusión sobre migración, seguridad y medios públicos promete recrudecerse.

Y en septiembre, con la llegada de Pepa Bueno al Telediario, el debate sobre la independencia de TVE volverá a la primera línea. 

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